(L11) Breviario del caos (1982)


El título de la obra nos recuerda a los autores que se han dado en llamar del desasosiego y pesimismo ante la vida: Émile Cioran (Breviario de podredumbre, 1949 y Del inconveniente de haber nacido, 1973), Fernando Pessoa (El libro del desasosiego, 1935), Ferdinand Céline (Viaje al fin de la noche, 1932) y Albert Caraco. Cuando nos adentramos en sus páginas no nos defrauda, aparece su obsesión por la muerte y por el sinsentido de la existencia, narrados con una fuerza arrebatadora que nos deja helados. Caraco es un provocador que nos hace pensar, nos abofetea con sus escritos para colocarnos ante la verdad del mundo y ante la verdad de la existencia.

Su recurso narrativo es el aforismo, a través de él nos introduce en un mundo lúcido y despiadado: “Cada uno de nosotros muere solo y muere por completo”; “La fe no es más que una vanidad entre las vanidades y el arte de engañar al hombre sobre la naturaleza de este mundo”; “Un hombre digno de este nombre, en este siglo, no cree en nada y de ello se vanagloria”; “La palabra comunicación estaría a la moda si la comunión no fuera problemática? En realidad, somos una legión de soledades”; “Jamás la prueba de que este universo es una creación del azar, la vida un epifenómeno, y el hombre un accidente, ha recibido mayor confirmación general. No hemos tenido nunca un Padre en el Cielo, somos huérfanos, nos toca a nosotros comprenderlo, a nosotros volvernos mayores, a nosotros rechazar la obediencia a aquellos que nos engañan e inmolar a aquellos que nos consagran al abismo, pues nadie nos redimirá si no nos salvamos a nosotros mismos.”; “Nuestros peores enemigos son aquellos que nos hablan de esperanza y nos anuncian un futuro de gozo y de luz, de trabajo y de paz, donde nuestros problemas se resolverán y nuestros deseos se colmarán”.

La biografía de Albert Caraco (Estambul, 1919-París, 1971) comparte avatares con la del resto de judíos europeos del siglo XX, persecución y exilio. Breviario del caos (1982) es el primer libro de este escritor que se traduce al español, el otro y que también vale la pena leer es Post Mortem, publicado también póstumamente, en el cual vierte sus reflexiones sobre su madre muerta.

Comentarios

  1. Caraco fue un hombre con una claridad supina, con un manejo increíble de las palabras y de sus resquicios más grandes, tal vez se sintió perseguido y por eso tomó la decisión final, como alguna vez dijo Schopenhauer: "El hombre razonable será siempre perseguido, y no habiendo razones para tal persecución se las inventará".

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