(L35) Los ensayos (1595) - (2) Contexto histórico

Michel de Montaigne, Los ensayos (1595)

El contexto histórico de los ensayos de Montaigne son las guerras de religión ocurridas en Francia entre 1562 y 1598. Son ocho guerras reconocidas pero las hostilidades fueron constantes. El detonante de las Guerras de Religión fueron las disputas religiosas entre católicos y protestantes, conocidos estos últimos como hugonotes, exacerbadas por las disputas entre las casas nobiliarias que abanderaron estas facciones religiosas, en especial los Borbón y los Guisa. Momentos culminantes de estas guerras fueron el asesinato de Francisco de Guisa el 18 de febrero de 1563[1] y la matanza de San Bartolomé en 1572[2] donde fueron asesinados más de diez mil hugonotes en toda Francia por facciones de la Liga ultracatólica.

Durante la época de las guerras de religión, Montaigne, católico él mismo, pero con dos hermanos protestantes, trató de ser un moderador y de contemporizar con los dos bandos enfrentados. Le respetaron como tal el católico Enrique III y el protestante Enrique de Navarra (futuro Enrique IV). De 1580 a 1581, viajó por Francia, Alemania, Austria, Suiza e Italia, llevando un diario detallado donde describió episodios variados y las diferencias entre las regiones que atravesaba. Sin embargo, este escrito sólo llegó a ser publicado en 1774, con el título de Diario de viaje.

Mientras estaba en Roma, en 1581, fue elegido alcalde de Burdeos; su padre Pierre Eyquem había sido ya alcalde de esta villa, que Michel rigió hasta 1585, cuando intentó moderar las tensiones entre católicos y protestantes. No es de extrañar que en este contexto Montaigne se abstuviera de pronunciarse a favor de uno de los dos bandos. Contemporáneo de Erasmo, Tomás Moro y Juan Luis Vives, Montaigne se decanta por un escepticismo y un pesimismo (también un relativismo cultural) raros en la época renacentista.

Otros datos históricos que aparecen en Los ensayos son la epidemia de peste que asoló la ciudad de Burdeos hacia el fin de su mandato de alcalde (1585)[3] que afectó a la familia Montaigne haciéndoles huir de Burdeos y la reforma del calendario Juliano: Hasta 1582 la cristiandad usó el calendario juliano, establecido por Julio César. El resultado fue que en 1582 el año civil duró 10 días más que el año solar por causa de los retrasos acumulados[4]. Para resolver esta dificultad el papa Gregorio XIII aconsejado por el astrónomo Luis Lilio, suprimió esos diez días: del 4 de octubre se pasó al 15 de octubre. Los países católicos aceptaron de inmediato la reforma pero no así las protestantes. En Francia el cambio se retrasó al mes de diciembre: se paso del día 9 al 20.

[1] Páginas 156, 1067 de Los ensayos.
[2] Páginas 1081, 1181, 1512 de Los ensayos.
[3] Páginas 1564 y ss. de Los ensayos.
[4] El año civil tenía 365 días (mientras que el año solar consta de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos). Cada cuatro años se añadía un día para compensar el desfase, que se calculaba en 6 horas.

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