(G9) Dos palillos (Barcelona)



Un nuevo japonés ha abierto en Barcelona, está dirigido por Albert Raurich, que durante diez años ejerció como jefe de cocina de El Bulli, con quien todavía colabora, según nos comentó él mismo, y también por el nipón Takeshi Somekawa. El montaje es cuando menos curioso y se justifica de la siguiente manera: "En Asia y España -asegura- se utilizan palillos. Los orientales, a modo de pinzas para ingerir porciones de alimentos; en nuestro país, para picar en los bares". Utensilios que, según su criterio, "vinculan dos culturas gastronómicas, porque tapear no es sólo una forma de comer, sino una filosofía de vida". Fusiona dos ambientes un bar ibérico de lo más Kitsch con una barra nipona de diseño. Un lugar a cuyo alrededor los clientes toman acomodo para degustar tapas exóticas mientras disfrutan del espectáculo de la cocina en directo, de un show-cooking de diversión garantizada donde los cocineros desempeñan a su vez el papel de camareros y el servicio de sala trabaja por detrás de los comensales sirviendo bebidas o recogiendo platos.

El local está situado en la calle Elisabets número 6 en los bajos del Hotel Casa Camper. Había dos menús uno de 45 y otro de 60 euros por persona pero acostumbrados a probar platos de la carta como habíamos hecho en otros japoneses de Barcelona (El japonés del Tragaluz y Sunka) nos decidimos a picotear un poco y seguir algunas de las recomendaciones que hace José Carlos Capel en su artículo de el País del 14/06/2008.

Frente a una barra abierta a la cocina podemos ver cómo nos preparan los platos en vivo y en directo, elaborando aperitivos fríos y calientes. Los platos están elaborados con gran rigor técnico sin renunciar a un componente de originalidad. Para beber pedimos una cerveza japonesa (Kirin Ichiban). Los platos fueron los siguientes: Sunomono blanco de verduras y pescados con sardinas, zanahoria, coliflor y bonito seco; onsen tamago, huevo cocido a baja temperatura, 25 minutos a 63 grados con caldo dashi; unas minúsculas navajas estilo thai con lima, kéfir, curry rojo y algas frescas; rollitos frescos vietnamitas de pollo de payés con cilantro, albahaca y pomelo; won ton de carne, son unos raviolis fritos de carne de cerdo y verduras; gyoza de carne, empanadillas crujientes; wok de verduras tiernas; dumpling al vapor, una especie de ravioli de langostinos y de postre ningyo yaki de chocolate y bizcocho aéreo.

Su cocina es de sensaciones intensas donde la acidez y las notas picantes se suman a las fragancias de múltiples hierbas, y se refuerzan con tres salsas de mesa de gusto incisivo que los clientes utilizan a su antojo para rociar los bocaditos. Una sola pega, las raciones son tan minúsculas que te quedas con hambre y para quedar mínimamente saciado tendrías que pedir tantas que prácticamente gastarías lo mismo que escogiendo uno de los dos menús que proponen. Visita el día 6 de septiembre de 2008.

Precio por persona 45 euros/60 euros + bebida + IVA

PUNTUACIÓN: 7

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