(L48) Eros es más (2007)


Juan Antonio González- Iglesias, Eros es más (2007)

Eso contestó el poeta Vicente Núñez en una entrevista del ABC Cultural cuando le preguntaron: “¿Logos o eros?: Eros es más”. Me gusta la respuesta, también le gusta al poeta Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964), lo hace título de su último y premiado libro de poesía, ganador de la XIX edición del premio Loewe. Este es otro de los libros destacados del 2007 que queremos comentaros.

En el caso de este Eros es más, retenemos la frase que casi antecede a los poemas: el amor es más fuerte que la muerte. El poemario de González Iglesias constituye una reivindicación del amor en su estado más puro, aquel conocido y nombrado por los griegos, capaz de gobernar sobre los dioses y sobre los humanos. El viaje comienza con “Exceso de vida”, uno de los textos más altos jamás regalados por su autor, cuyo inicio emocionante —Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte— deriva en amor total, que se medita y se abraza, que habla de almas y de cuerpos. Hace tiempo que González Iglesias se enfrenta al reto de escribir sobre el amor —al amor— sin resultar tópico. Esto se debe al estallido de un decir que es coloquial y, al mismo tiempo, disfruta de la altura necesaria con que la poesía debe pronunciarse.

En la poesía de Juan Antonio González Iglesias caben Julio Casares, Aristóteles, Robbie Williams, Marco Aurelio. Caben la conciencia de la muerte, y el carpe diem como combustible para el día a día. En Eros es más cabe la vida plena, rebosante, feliz de ser vivida. Y cabe, sobre todo, el amor. Rebosa más allá de los bordes, nos empapa: es una fiesta que se parece al universo / en que es única. Es el cosmos en medio del caos.

Destacamos también del mismo autor: La hermosura del héroe (1993), Esto es mi cuerpo (1997), Un ángulo me basta (2002).

EXCESO DE VIDA

Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.
De pronto tengo toda la impaciencia de todos
los que amaron y aman, la urgencia incompartible
de los enamorados. No quiero geografía
sino amor, es lo único que mi corazón sabe.
En mi vida no cabe este exceso de vida.
Mejor, si te dijera que medito las cosas
(fronteras y distancias) en los términos propios
de la resurrección, cuando nos alzaremos
sobre las coordenadas del tiempo y el espacio,
independientemente del mar que nos separa.
Sueño con el momento perfecto del abrazo
sin prisa, de los besos que quedaron sin darse
sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo
y espero la mañana en la que no habrá límites.

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