(L94) ¡Indignaos! (2010)


Stéphane Hessel, ¡Indignaos! (2010)

Me han traído de Francia, ya que todavía no está traducido al español, el librito de Stéphane Hessel (1917) titulado Indignez-vous! (2010). Solamente tiene 32 páginas así que me atreví a leerlo en mi oxidado francés de los años de bachillerato y de las vacaciones.

En él, tomando el modelo de la Resistencia francesa contra el invasor nazi de los años cuarenta, Hessel anima a los jóvenes franceses a revelarse contra el conformismo actual: “la instauración de una verdadera democracia económica y social, implica el desalojo de los grandes feudos económicos y financieros de la dirección de la economía. El interés general debe primar sobre el interés particular, la justa distribución de la riqueza creada por el mundo del trabajo sobre el poder del dinero. (p. 10)

Hessel nos dice que la causa de la resistencia es la indignación: “Se nos dice que el Estado no puede asegurarnos el estado del bienestar. (…) Los bancos ahora privatizados se muestran ansiosos de sus dividendos, y de los altísimos salarios de sus dirigentes, nada de interés general. La distancia entre los más pobres y los más ricos nunca ha sido tan grande; y la carrera por el dinero, la competencia, tan salvaje”. (p. 11)

Nos habla de Dos visiones de la historia. Las razones para indignarse nacen menos de una emoción que de una voluntad de compromiso. Sartre nos dice: “Sois responsables en tanto que individuos”. Es un mensaje libertario. Es la responsabilidad del hombre que no puede confiar ni en un poder ni en un dios. Al contrario, es necesario comprometerse en el nombre de la responsabilidad como ser humano”. (p. 13) Pero mi optimismo natural, que ve que todo lo que es deseable es posible, me lleva más hacia Hegel. El Hegelianismo interpreta la larga historia de la humanidad como si ésta tuviera un sentido: es la libertad del hombre progresando etapa a etapa. La historia está hecha de choques sucesivos, se tienen en cuenta los retos. La historia de las sociedades progresa, y a su alrededor, el hombre ha alcanzado su libertad completa, tenemos el estado democrático en su forma ideal.

Bien seguro que existe otra concepción de la historia. Los progresos hechos por la libertad, la competencia, la carrera por tener cada vez más, puede ser vista como un huracán destructor. Así la representa Walter Benjamín, para él el sentido de la historia es el camino irresistible de catástrofe en catástrofe. (p. 14)

La indiferencia la peor de las actitudes. Hoy en día no es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. No entendemos claramente sus acciones. Es un mundo complejo e interdependiente. Vivimos interconectados como nunca. Pero en este mundo, hay cosas insoportables. Para verlas, hay que mirar, buscar. Podemos identificar dos grandes nuevos retos: 1.- La inmensa brecha entre ricos y pobres que no cesa de acrecentarse. 2.- Los derechos del hombre y el estado del planeta. (p. 14-15) Constato con placer que a lo largo de los últimos decenios son múltiples las organizaciones no gubernamentales, los movimientos sociales que están actuando. Es evidente que para ser eficaz hoy en día, es necesario actuar en red, aprovechar todos los medios modernos de comunicación. (p. 16)

Stéphane Hessel cree que La no violencia el camino que debemos seguir: Estoy convencido de que el futuro pertenece a la no violencia, a la conciliación entre culturas diferentes. Por esta vía la humanidad deberá cruzar su próxima etapa. Estoy de acuerdo con Sartre, no se puede excusar a los terroristas que ponen bombas, pero se les puede comprender. Sartre escribió en 1947: “Reconozco que la violencia bajo cualquier forma que se manifieste es un fracaso”. El recurso de la violencia contra la violencia tiene el riesgo de perpetuarse. (…) Yo añadiría que la no violencia es un medio más seguro de hacerla cesar. (p. 19). Es necesario comprender que la violencia da la espalda a la esperanza. La no violencia es el camino que debemos seguir. Para lograrlo, es necesario que nos basemos en los derechos. (p. 20)

Para una insurrección pacífica. El pensamiento productivista, llevado por Occidente, lleva al mundo a una crisis donde es necesario salir con una ruptura radical del modelo “producir más”, en el campo financiero pero también en el campo de la ciencia y de la técnica. Las cumbres climáticas deben permitir una verdadera política para la conservación del planeta. (p. 21). Insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que proponen como horizonte para nuestra juventud el consumo, el menosprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición excesiva de “todos contra todos”. A ellos y ellas que harán el siglo XXI, les decimos con afecto: Creer, es resistir. Resistir es creer. (p. 22)

Comentarios

  1. Le tengo echado el ojo a este panfleto, a ver si cae. Por suerte, ya lo han editado en español con, además, un prólogo del incólume José Luis Sampedro. Doble motivo para leerlo.

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  2. Efectivamente ya lo han editado en castellano en la editorial Destino, Barcelona, 2011 y con un prólogo de José Luis Sampredo.

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