(G56) Casamar (Llafranc, Girona)




Para despedir las vacaciones de verano que mejor que comer en un buen restaurante. Esta vez escogimos el Casamar, Calle del Nero, 3 de Llafranc a cuyos fogones está Quim Casellas y en sala su hermana María que hace que todo funcione con suavidad y te sientas como en casa. El restaurante está adherido a la cadena Slow Food, agrupación que presta especial atención al producto de proximidad.

La moderada tramuntana no permitió comer en la terraza que tiene unas esplendidas vistas sobre la bahía de Llafranc. Por las noches la hermosa luna deja su reflejo sobre el mar:


La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

Dejando la literatura aparte nos decidimos por el Menú “Degustació estiu 2012” para poder así tener una idea más completa de su cocina. El aperitivo consistió en un mojito de melón que por la consistencia del mismo se come con los dedos, bueno.

Los primeros fueron: “Raffpacho” con helado de aceite de oliva y nube de pepino (foto). La potencia del tomate raff se une al toque refrescante del verano, muy bueno. Continuamos con una Ensalada de muslitos de codorniz, tepanyaki[1] casero y maíz (foto), bueno. Asadas y envueltas en tocino, con un toque de miel y cremoso de maíz.



Canelón tibio de puerro con cigalas (foto), excelente. Consiste en una lámina de pasta fresca, puerro blanqueado y colas de cigalas. Dorada al vapor con calabaza, zanahoria, naranja y crumble de croissant (foto), buena. Aquí aparecen contrastes de raíces y frutas.



El único plato de carne consistió en Pierna de cordero lechal con prensado de patatas a las hierbas i trufa de verano, todo ello regado con una reducción de su salsa (foto), bueno. De raza Ripollesa, el cordero se cuece lentamente en su salsa y se mezcla con el aroma de las hierbas autóctonas.


Los postres fueron: El nestea del Casamar. Crema de limón, sorbete de té verde i gelatina de limón (foto), simplemente pasable. Coulant de chocolate, acompañado de un helado (foto), bueno. Un postre que ya es demasiado clásico en los restaurantes.



Los panes fueron de pagès, de hierbas aromáticas (donde predominaba el romero) y de olivas y bacon. Como infusión una Marialuisa, acompañada como petite four de una gominola bañada en sirope de piña, buena.

La carta de vinos consta de unas 130 referencias, con una gran diversidad de denominaciones de origen. La animación y un ambiente premonitorio de final de etapa hicieron que me decantara por un gran vino. Se trata del Ossian 2009. 100% Verdejo, de viñas viejas centenarias pre filoxéricas, en pie franco. La uva procede de 17 Ha de viñedos propios en Nieva (Segovia). Produce vinos intensamente aromáticos, con cuerpo, glicéricos, equilibrados y con el característico regusto amargo, suavizado en este caso por la fermentación en barrica de roble durante 9 meses. Es un vino complejo, elegante y expresivo, con un cautivador aroma a fruta carnosa sobre fondo asilvestrado; el paso suave y largo deja huella. Creo que se trata de uno de los mejores verdejo actualmente.

Precio del Menú Degustación “Estiu 2012” a 57 euros por persona IVA incluido + bebidas. También tienen un menú denominado “Punta d’en blanc” a 38,95 euros y por último, solamente para los clientes que pernoctan en su hotel, otro a 22 euros. Fecha de la visita 30 de agosto de 2012.

PUNTUACIÓN: 7-7,5



[1] El tepanyaki es un tipo de platillo de comida japonesa que utiliza una plancha de acero para cocinar los alimentos.

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