(L176) El primo Basilio (1878)



José Maria Eça de Queiroz, El primo Basilio (1878)

Primera novela que comentamos de este buen escritor portugués, el más importante del siglo XIX, y que tiene ciertos paralelismos con nuestro Clarín. Se trata de José Maria Eça de Queiroz (1845-1900). El primo Basilio (1878) es un retrato de las pequeñeces y miserias de la sociedad burguesa del XIX, dominada por el peso asfixiante de la mediocridad y la apatía. La novela integra junto con Madame Bovary (1857), Anna Karénina (1875-1877), La Regenta (1884-1885) y Effi Briest (1895) de Theodor Fontane la brillante constelación de lo que podría llamarse “novelas de adulterio” del siglo XIX. Son mujeres que se asfixian dentro del corsé del matrimonio burgués de la época, donde se les concede un protagonismo más bien escaso, y que están destinadas a ser solamente un apéndice del marido.

Resumen del argumento: El ingeniero de minas Jorge Carvalho, casado con Luisa, tiene que ausentarse de Lisboa por primera vez después de su matrimonio, para recorrer algunas regiones del Alentejo en viaje profesional. Su mujer recibe, entonces, la visita de su primo Basilio Brito, que había sido su novio antes de que ella se casara. Basilio procedía del Brasil, donde había hecho fortuna, y, con una despreocupación que él considera muy de moda, conquista a su prima con suma rapidez.

Las visitas de Basilio a Luisa, y después las salidas de ésta para reunirse con su amante, son objeto de comentarios entre la vecindad y, sobre todo, del fisgoneo de Juliana, criada de Luisa, que logra hacerse con varias cartas comprometedoras para los primos, sustraídas de un mueble de la casa. Con tan poderosas armas de chantaje, Juliana se dedica a amargar la vida a Luisa —pues Basilio marcha a París en cuanto barrunta peligro para su bolsillo—, y se hace dueña por completo de su ama, obligándola casi a servirla a ella bajo amenaza de revelar el secreto a Jorge.

Esta obra introduce en Portugal la corriente naturalista. Su autor la llamó "episodio doméstico". Los caracteres de los personajes están estudiados a fondo, con un análisis tan profundo que los hace odiosos o amables instantáneamente. La prosa, como es propio en el autor, es fluida y cuidada a la vez.

Enjuicia el autor uno de los aspectos que ofrece la hipocresía de la burguesía acomodada de su época. El ambiente es de amoralidad absoluta, sin mayor preocupación que guardar las apariencias. Por otra parte, se critica a personajes eclesiásticos, y se sostiene la tesis de que el catolicismo es retrógrado y enemigo del progreso.

La novela es un retrato bastante certero, mordaz, irónico y caricaturesco de la Lisboa de finales de siglo: machista, amiga del rumor y del cotilleo malsano, siempre pendiente de lo que hace el otro; ideológicamente anclada en el pasado y culturalmente pasada de moda, almibarada y ridícula frente a la pujanza de otras ciudades como Madrid o París.

La burguesía lusitana no queda muy bien parada por superficiales e hipócritas, pero tampoco los pobres por miserables y mezquinos. La novela es heredera de la literatura francesa, cita a Eugenia Grandet de Balzac (p. 140) y está influenciada por Madame Bovary ex: utiliza el recurso de los paseos en coche como método de seducción aunque con menos fortuna y maestría que Flaubert.

Os recomiendo la obra fundamental de Queiroz: Los Maias (1888) y tal vez también El crimen del padre Amaro (1875).

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