(G123) Bellavista del Jardín del Norte (Barcelona)


En la antigua izquierda del ensanche barcelonés se encuentra el restaurante Bellavista del Jardín del Norte, Calle Enrique Granados, 86. El amplísimo local está dividido en zonas a imitación de un pueblo. Hay un colmado, una barbería, una floristería, un quiosco, una tómbola, una iglesia, el bar del pueblo, un cine, un jardín y una inmensa plaza donde comimos. Hay espacios reservados para familias con niños, así que apenas los vimos. ¡Qué gran idea!

De su abundante y sugerente carta escogimos pequeñas raciones para probar varias cosas. Seguro que en otra ocasión en que tengamos más apetito volveremos. Su cocina es ecléctica, un cruce de caminos que nos ofrece platos e ingredientes de todas las cocinas y latitudes.

Empezamos por unas Patatas bravas (foto), que picaban en su justo punto, además las habían cocido primeramente lo que las hace más melosas. Seguimos con una Ostra tibia de la Bretaña francesa con foie y yuzu (foto), muy rica.




Como primero una Tartaleta crujiente de aguacate y buey de mar (foto), riquísima. En los segundos optamos por la ligereza. Albóndigas de sepia en su tinta con azafrán y coliflor (foto), plato muy acertado. Terminamos con unos Rollitos de Wagyu a la plancha con salsa Pekín (foto), buenos.





De postres un magnífico Brazo de gitano (foto), relleno de nata y crema quemada por encima. Como los de mi niñez. Miento, más bueno.



Para beber una cerveza Inèdit, cerveza de malta y trigo de cebada, lúpulo, cilantro, regaliz y piel de naranja, todo un acierto de Ferrà Adrià para la casa cervecera Estrella. Agua de la fuente y una copa de albariño Viña Zaco 2015, un monovarietal de la DO Rias Baixas que cumplió con decoro su cometido. Color amarillo pálido con reflejos de color amarillo limón. Envolvente y fresco en la boca con un buen equilibrio y un toque mineral, típico de Val do Salnés. Notas cítricas frescas en el acabado.

El pan tostado con tomate de colgar Roseta, ajo y aceite a gusto de cada comensal. El servicio masculino y porteño, con ganas de agradar y en algún momento algo chistoso aunque sin pasarse. En los cafés un mago contratado por la casa nos hizo un par de juegos de cartas.

Precio medio por persona 40/60 euros según el apetito. Fecha de la visita el 21 de enero de 2017.

PUNTUACIÓN: 6,5-7

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