(G383) Bodega Nulles (Barcelona)

Bodega Nulles (Barcelona)

Una comida informal en una bodega clásica barcelonesa felizmente recuperada. La Bodega Nulles está situada en Carrer Nàpols, 239 (Eixample), muy cerca de la bulliciosa e inevitable Sagrada Familia, mantiene intacto el espíritu de las antiguas casas de vinos de barrio.

Los hermanos Montero, David y Carlos, rescataron esta bodega centenaria tras la jubilación de su anterior propietario, como ya hicieron en su día con Quimet & Quimet. Su filosofía es clara: calor humano, cercanía, constancia, precios populares, producto de calidad y una vocación inequívoca de servicio al barrio. Una combinación que explica por qué el local vuelve a respirar autenticidad.

La historia de Bodega Nulles se remonta a 1916, cuando una familia procedente del pequeño municipio de Nulles (Tarragona) se instaló en Barcelona para abrir un despacho de vinos en la calle Nàpols. La bodega fue fundada por Pere Sanahuja y Dolors Vidales, abuelos del que sería su último propietario familiar. Más de un siglo después, el establecimiento mantiene ese aire de bodega tradicional donde el vino y el tapeo son protagonistas.

Con el comentario de hoy inicio una serie dedicada a locales inspirados en las tabernas y casas de comidas populares de la Barcelona de los años 70 y 80 (con la etiqueta Bodegas). Espacios que, tras desaparecer en gran medida, vuelven ahora con fuerza recuperando tanto su estética como su cocina tradicional.

Optamos por un tapeo consistente que terminó convirtiéndose en una comida muy agradable. Comenzamos con ostras, que podían aliñarse al gusto con pimienta y limón (foto). Producto limpio, con marcados sabores yodados y marinos, sin artificios ni camuflajes. Continuamos con un salpicón de marisco (foto), una tapa fresca y bien equilibrada, convincente tanto en textura como en aliño.


En el apartado caliente llegaron platos de lo más sugerente: Habitas con jamón y huevo poché (foto): combinación clásica, bien resuelta, con la yema aportando untuosidad al conjunto. Albóndigas con sepia (foto): uno de los grandes clásicos de la cocina catalana, ejecutado con acierto; salsa sabrosa y buena integración de mar y montaña. Garbanzos con espinacas (foto): receta tradicional, humilde y reconfortante, de esas que nunca decepcionan cuando están bien tratadas.



En los postres compartimos un tiramisú (foto), cremoso y equilibrado. Muy rico, aunque personalmente los dulces tienden a resultarme algo empalagosos.

Para beber, agua mineral y una Moritz 7 (foto). Agua, malta de cebada y lúpulo: elección ligera para una comida que tampoco pretendía alargarse, ya que mi acompañante debía regresar al trabajo. En esta ocasión no pedimos vino, pese a estar en una casa con tradición vinícola. El pan blanco, correcto sin más.

El servicio fue atento y eficiente, con un público mayoritariamente joven —al menos, más joven que nosotros— que confirma la buena conexión del local con el barrio y con nuevas generaciones.

Precio a la carta: 25/30 € por persona, sin cafés.

Fecha de la visita: 17 de marzo de 2026.

PUNTUACIÓN: 6,5

BIBLIOGRAFÍA

Ricardo Martín, Los propietarios del Quimet de Gràcia reabren la centenaria Bodega Nulles de Sagrada Familia, Time Out Barcelona, 01/07/2025. 

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