(L32) Los girasoles ciegos (2004)


Alberto Méndez (1941-2004) obtuvo el Premio nacional de narrativa 2005 a título póstumo por su primera y única obra Los girasoles ciegos (2004). Es una lástima que una muerte prematura nos haya privado de tan buen narrador.

La novela está estructurada en cuatro cuentos diferentes que tienen personajes que sirven de nexo de unión entre ellos. Tratan sobre los vencidos de la guerra civil española y el triste destino que les tocó vivir, pero que se resisten a perder su dignidad de personas[1].

Primera derrota 1939 o Si el corazón pensara dejaría de latir. Cuenta la historia de la rendición del capitán Alegría a los republicanos de Madrid el mismo día que capitulan ante los nacionales. A partir de aquí se narra su proceso y condena a muerte por los nacionales, el fusilamiento del que sale vivo y su peregrinaje hasta Somosierra.

Segunda derrota 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido. Una pareja huye por el monte recién acabada y perdida la guerra. Son Elena, embarazada de ocho meses, y Eulalio Ceballos, el niño poeta. La madre muere en el parto y queda el padre sólo con el niño. Escribe en un cuaderno sus padecimientos e intenta alimentar al niño y a él mismo, está aislado por la nieve en una braña. El niño enferma y muere…

Tercera derrota 1941 o El idioma de los muertos. Juan Serna, profesor de chelo, es juzgado por un tribunal militar. El coronel Eymar descubre que conoció a su hijo Miguel Eymar, fusilado por los republicanos. Juan explica cosas sobre Miguel a su madre Violeta. Aparece preso en una celda el capitán Alegría. Las mentiras que va contando Juan sobre el hijo perdido del coronel le van concediendo una noche más de vida, como a Sherezade…

Cuarta derrota 1942 o Los girasoles ciegos. El de más complejidad técnica y dramática, aparecen tres narradores en paralelo que van explicando la historia: Lorenzo, el niño protagonista, el hermano Salvador y el narrador en tercera persona. El hermano Salvador, profesor de párvulos del Colegio de la Sagrada Familia, escribe a un cura y le cuenta la historia del niño Lorenzo. Lorenzo vive con su madre Elena y su padre Ricardo Mazo, republicano antiguo redactor del diario El Socialista, que vive escondido dentro de un armario. Son los padres de Elena, la joven que huye por el monte en la segunda derrota. El hermano Salvador se encapricha de la madre de Lorenzo, mostrando toda su lascivia. La familia, ante el acoso, decide fugarse…

Estamos ante una gran novela sobre la guerra civil y sus vencidos. Otros intentos como la obra de Jaume Cabré Les veus del Pamano, en mi opinión, no tiene el calado ni la calidad suficiente. Asistimos a un claro resurgir del derecho a recuperar la memoria y a sus protagonistas. La herida que dejó el golpe militar no cicatrizó bien con la transición política y vemos como hoy en día los esqueletos se levantan por todas las provincias de España pidiendo dignidad y reconocimiento.

[1] Ver el artículo de El País, Alberto Méndez o la dignidad de los vencidos, 15/10/2005.

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