(L36) La carretera (2007)


Cormac MacCarthy, La carretera (2007).

Con esta novela, The Road (2007), Cormac MacCarthy (Rhode Island, 1933) ganó el premio Pulitzer de literatura. Es un libro que engancha al lector, ansioso de conocer las vicisitudes que acontecen a los protagonistas, un padre y un hijo de los cuales no sabemos ni siquiera su nombre.

El libro tiene varios aciertos. El primero, comenzar in media res presentando a los protagonistas de la historia, un hombre y un muchacho a los que McCarthy jamás designa por un nombre propio (en un intento tal vez de significar con ello que son simplemente dos representantes de la raza humana en medio de una tierra devastada), caminando hacia el sur en busca de un clima más benigno por una carretera que atraviesa parajes calcinados, pueblos abandonados, ríos sucios en los que no queda vestigio de vida. Aparece un tercer personaje de gran importancia para el desarrollo de la novela, es el andamiaje que sostiene la narración, me refiero al paisaje inhóspito, a un clima húmedo lleno de desazón, con olor y sabor a ceniza y un frío que penetra en los huesos del lector. De este yermo asolado que padre e hijo atraviesan, tampoco sabemos cuál es su origen. Pequeñas pistas se ofrecen sin embargo a lo largo del texto, apuntando hacia una catástrofe nuclear que terminó con la vida en la Tierra tal como la conocemos ahora, catástrofe de la que apenas existen supervivientes. Es una especie de visión apocalíptica de la humanidad, de contrautopía literaria.

Estamos ante un viaje iniciático pero en el que todo empieza y termina en una desolación, un viaje que es a la vez, principio y final, un viaje hacia la nada sólo aliviada por los recuerdos que llevan nuevamente a la nada. Sin embargo la historia es una conmovedora e inolvidable muestra de amor filial y de amor a la supervivencia (la fuerza del existir), no pudiéndose entender ninguno de ellos sin el otro.

La lógica indica que esta novela debe convertirse con el tiempo en un guión cinematográfico. El riesgo será el de acabar convirtiendo este cuento metafísico, construido a golpe y canto de recia literatura, en un Mad Max para adolescentes con acompañamiento de coca-cola y palomitas.

Otro acierto de la novela es el lenguaje sobrio, incluso sombrío, de una tétrica belleza, del que el autor se sirve sobre todo a la hora de describir los paisajes desolados, cubiertos de ceniza, que los protagonistas atraviesan en su éxodo. Aparece esa constante pregunta por el Dios que los ha abandonado, han dejado de ser favoritos de los dioses. Le sobra, desde mi punto de vista naturalmente, algo a la historia para que la convierta en un ejemplo rotundo de la tontería y la maldad que gobiernan los actos humanos y que convierten al hombre en un ser capaz de destruir todo cuanto le rodea, le sobra ese final edulcorado que abre una puerta a la esperanza.

“Tiempo prestado y mundo prestado
y ojos prestados con que llorarlo”

C. McCarthy. La carretera

APORTACIONES DEL CLUB DE LECTURA (20/03/2009)

Una carretera es un espacio transitable que nos lleva a algún lugar, en este caso no es así. (Fanny). En la novela existen actos de canibalismo, comerse a los niños es comerse el futuro (Maite Quilez). No crean nada, viven de la rapiña de todo lo anterior (latas, conservas, etc.), no hay fe en el futuro del ser humano. (Rafael Recio). Este canibalismo no es más que una regresión en el estado evolutivo. Sobre el final: si mueren los dos ¿Qué nos están explicando? ¿Para llegar a qué? El padre da el testimonio (de la vida) al hijo, es un final abierto. Todos estamos de acuerdo en la dureza de la novela. La traducción catalana pensamos que es mucho mejor que la castellana.

Comentarios

  1. Hola Tomàs,
    aquest llibre té bona pinta. Em sembla que passaré per la biblioteca per llegir-lo.

    Parlant d’un altre llibre........ Has llegit ( o si ho vols preguntar als companys),alguna cosa de un tal.... Fèlix J Palma?. Últim llibre es..... “El mapa del tiempo”.
    He llegit la trama i pot ser molt interessant.
    Salutacions
    Fins aviat
    Elvira

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