(L55) Empresas y tribulaciones de Maqrol el gaviero (1995)


Álvaro Mutis, Empresas y tribulaciones de Maqrol el Gaviero (1995)

Alfaguara ha recopilado en un solo volumen todas las aventuras de Magrol el Gaviero, personaje creado por Álvaro Mutis (Bogotá, 1923). En este voluminoso libro aparecen las siete novelas que constituyen la saga de este entrañable marino errante:

1.- La Nieve del Almirante,
2.- Ilona llega con la lluvia,
3.- Un bel morir,
4.- La última escala del Tramp Steamer,
5.- Amirbar,
6.- Abdul Bashur, soñador de navíos,
7.- Tríptico de mar y tierra.

Su nombre Gaviero proviene del hombre que ocupa la gavia de las embarcaciones y desde allí escruta el horizonte. El narrador ha hecho un esfuerzo por recopilar la mayor cantidad posible de material ligado a la vida del Gaviero, y lo entrega a los lectores como quien comparte una inclinación secreta y desmedida con sus amigos. La obra de Mutis es, entonces, una "recolección" de los más distintos materiales: sentencias de Maqroll aparecidas en un muro, oraciones del Gaviero e incluso su diario de viaje.

El principal rasgo de Maqroll es la errancia ("Sigue a los navíos. Sigue las rutas que surcan las gastadas y tristes embarcaciones. No te detengas. Evita hasta el más humilde fondeadero. Remonta los ríos. Desciende por los ríos. Confúndete en las lluvias que inundan las sabanas. Niega toda orilla"). El Gaviero está constantemente viajando de un lugar a otro, visitando las regiones más alejadas e inverosímiles del mundo. Sin embargo, no se trata de la típica imagen del hombre aventurero. Maqroll no busca aventuras, es un personaje que siempre viene de vuelta. Maqroll es la figura anacrónica que aparece en un tiempo y en un espacio hostiles, una suerte de Quijote pero, lamentablemente, demasiado consciente de sí mismo y del mundo que le toca vivir.

“...logramos confirmar que el camino de una constante itinerancia escogido por nosotros y la voluntad de no rechazar jamás lo que la vida o el destino o el azar, como quieras llamarlo nos ofrecen al paso, resulta, al menos eficaz para impedirnos caer en el fastidio de una aceptación resignada (pág. 170). Álvaro Mutis dijo: “en dondequiera que se viva, como se quiera que se viva, siempre se es un exiliado. Somos exiliados de nuestra infancia, de nuestra vida misma”.

La poesía se sigue escribiendo, la palabra se renueva, el hombre se substituye, los vientos y el agua también cambian, la derrota es lo único que permanece y se repite a través de los tiempos. Como dice Álvaro Mutis: “Es que lo mejor es dejar que pase la vida. No tratar ni de arreglar, ni de cambiar las cosas. Van a venir desventuras, van a venir momentos gratos, y ya. Siempre ha sido así”.

Todas las hazañas del Gaviero, personaje de edad comprendida entre los cincuenta y sesenta, algo rebelde, han quedado reunidas en lo que su autor considera la edición definitiva de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, cuya portada se ajusta perfectamente al carácter y espíritu de la obra.

Lanchones de quillas planas, claros de la selva, rancherías ocupadas por militares, bancos de arena que se van formando mientras se arregla una avería, gavilanes que gritan sobre los precipicios y giran buscando su presa, cargamentos ilegales... y un universo de cafetales, plátanos, ríos torrentosos y arrolladoras lluvias nocturnas. Este podría ser el escenario de cualquiera de las odiseas vividas por Maqroll, que representa como pocos el espíritu aventurero.

Aunque son muchas las aguas cursadas, es en las venas acuosas de la selva, las que llegan al mar Caribe, donde mejor se desenvuelve Maqroll, un paisaje que, según uno de los personajes de La Nieve del Almirante, «no tiene nada de misterioso, donde la inteligencia se embota, el tiempo se confunde, las leyes se olvidan, la alegría se desconoce y la tristeza no cuaja».

En La nieve del Almirante, aparece una narración dentro de otra narración: Cuando creía que ya habían pasado por mis manos la totalidad de escritos, cartas, documentos, relatos y memorias de Maqroll el Gaviero... aún reservaba el azar una bien curiosa sorpresa, en el momento cuando menos la esperaba (pág. 15). Espero que estas fábulas cargadas de imaginación, exuberancia y un poso de desencanto os gusten, aunque tienen cierta unidad también se pueden leer por separado.

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