(L738) Historia de los musulmanes de España (1861) - Volumen IV – Los reyes de Taifas.

Reinhart P. Dozy, Historia de los musulmanes de España (1861) 

A este gran estudioso del Islam en España le debemos el hallazgo de interesantísimos documentos que han ofrecido luz sobre el gran esplendor de la cultura árabe en España. Reinhart P. Dozy (1820-1883), además de escribir este monumental tratado de Historia, encontró en la Biblioteca de Leiden los manuscritos de El collar de la paloma (1023) de Ibn Hazm y la Historia de los reyes de al-Ándalus y del Magreb (s. XIII) de Ibn Idari al-Marrakuixí entre los más importantes.

La presencia del islam en la península ibérica en la Edad Media, establecida con el nombre de Al-Ándalus, se puede periodizar en las siguientes etapas:

711-726. Invasión de la península ibérica bajo el Califato de Damasco. (Volumen I)

711-756. Valiato de al-Ándalus. (Volumen I)

756-929. Emirato de Córdoba, tras la proclamación como emir independiente del omeya Abd al-Rahman I. (Volumen II)

929-1031. Califato de Córdoba, a partir del califato proclamado por Abd al-Rahman III. (Volumen III)

1031-1090 Período de las taifas, o reinos islámicos independientes en Al-Ándalus tras la fragmentación del califato cordobés. (Volumen IV)

1090-1144. Imperio almorávide.

1144-1172. Segundos reinos de taifas.

1172-1212. Imperio almohade.

1212-1238. Terceros reinos de taifas.

1238-1492. Reino nazarí de Granada.

El libro de Dozy va desde la invasión musulmana (711), con uno antecedentes detalladísimos del origen de la religión musulmana en Arabia, hasta el fin de los primeros reinos taifas (1090). Es un libro de acontecimientos políticos que no sociales, ni culturales. En cuanto a lo nombres árabes de los personajes más importantes los he actualizado siempre que me ha sido posible y los he enlazado para proporcionar más información.

SINOPSIS – Volumen IV – Los reyes de Taifas.

I.- En Córdoba, una vez abolido el califato, confiaron el poder ejecutivo a Ibn-Djahwar, hombre de gran capacidad que consiguió recuperar la ciudad del saqueo de los bereberes, aunque la antigua capital no recobró su preponderancia política que le correspondió a Sevilla, quien se deshizo de los hijos de Casim que tenían guarnición y le ofrecieron el poder al cadí de la ciudad, Abu-‘l-Casim Mohammed quien todavía no estaba en condiciones de defenderla. El año 1027 tuvo que reconocer la soberanía del califa hammudita de la taifa de Málaga quien estableciendo su cuartel general en Carmona, amenazaba a la vez a Córdoba y Sevilla.

El cadí de Sevilla entonces fragua la idea de unir a árabes y eslavos (extranjeros). Había en Calatrava un espartero llamado Khaf que se parecía mucho a Hixem II. El cadí lo mandó llamar a Sevilla y con la complicidad de las mujeres del Serrallo escribió al Senado de Córdoba anunciando que estaba vivo. La soberanía de Hixem II fue reconocida por Denia, Valencia, Baleares, Tortosa y Córdoba, aunque el presidente de la república Abu-‘l-Hazm ibn-Djahwar, no fue engañado, pero no se opone porque sabe de la necesidad de unir árabes y eslavos contra los berberiscos. Se tomó nuevo juramento al falso Hixem II (noviembre de 1035). El príncipe hammudita de Málaga está casi siempre borracho en Carmona. Ismael, el hijo de cadí de Sevilla, a la cabeza de un ejército, lo derrota y mata no teniendo ya nada que temer Sevilla de los hammuditas.

II. El rey de Granada, Habbus, por mediación de su visir Abu’l-Casim ibn-al-Arif toma conocimiento de la sabiduría y buenos consejos del judío Rabi Samuel ha-leví, a quien llamaban de ordinario Bed-Naghdela, y lo hace su secretario y consejero. Convirtiéndolo en ministro, pues su saber era superior. Matemático, lógico y astrónomo y sabía cómo mínimo siete lenguas. También el visir de Almería, Ibn-Abbas era un hombre notable. Poseía una inmensa biblioteca de cuatrocientos mil volúmenes. Árabe puro, odiaba a los berberiscos y despreciaba a los judíos. A la muerte de Habbus (1038) le sucedió su hijo mayor Badis y Samuel siguió siendo su consejero. Intentan firmar un acuerdo con Zohair, señor de Almería pero Ibn-Abbas impide el entendimiento. En la retirada Zohair, mal aconsejado por éste cae durante la batalla. Ibn-Abbas es hecho prisionero muriendo unos meses después. Sólo le queda a Samuel un enemigo: Ibn-Bacanna.

III. Al quedar vacante el reino de Almería es ocupado por Abdalasiz de Valencia. Aunque éste ha de defenderse de Modjhaid de Denia, por lo que Badis no ha de preocuparse de esa zona. En Granada hay muchos descontentos con Badis por lo que se forma una conspiración que es descabezada prontamente. El cadí sevillano ataca a Mohamed de Carmona que es socorrido por Ibn-Bacanna de Málaga y Badis de Granada que derrotan al ejército sevillano mandado por Ismael, el hijo del cadí. Abu-‘l Fotuh, antiguo conspirador contra Badis le pide a éste que le perdone pero lo encierra y mata.

IV. La muerte de Idris I de Málaga enciende la lucha entre Ibn-Bacanna, el ministro berberisco, y Nadja, el ministro eslavo. El segundo, más atrevido, se hace con el poder pero los berberiscos acabaron matándolo (1043) y pusieron a Idris II, hombre bondadoso de corazón y débil de carácter que es depuesto por Mohammed del castillo de Airos. Idris fue primero a África y luego a Ronda (1047). A los cuatro años Mohammed de Málaga murió y restablecieron al bueno de Idris II (1053).

V.- Muerto el cadí de Sevilla, Abu-‘l Casim Mohammed (1042) le sucede su hijo Motadhid, amigo de las artes y de una cultura esmerada en contraposición a Badis de Granada, berberisco inculto. Eran un malvado culto y un malvado bárbaro. Motadhid era muy astuto. La historia del palurdo al que envía como mensajero. La historia de la venganza contra el ciego de la Meca. Guardaba las cabezas de los príncipes enemigos, a los que había vencido, dentro de su palacio en una caja.

VI. Motadhid vuelve sus armas contra los berberiscos, principalmente contra sus vecinos de Carmona. Ensancha sus territorios por el poniente donde choca con Mudhaffar de Badajoz. Después de varias batallas los derrota a ambos. Badajoz quedó desolada. Firman una paz por mediación de Abu-‘l–Walid ibn-Djahwar de Córdoba. Motadhid conquista sin esfuerzo Niebla, Huelva y Silves (1051). Invita a los señores de Morón, Arcos y Jerez a Sevilla, donde los asesina y ocupa sus plazas (1053).

VII. Badis de Granada teme la reacción de los árabes de su ciudad por el gran apoyo dado a Motadhid en la toma de Ronda. Decidió, contra los consejos de Samuel, eliminar a los árabes pero son avisados por éste para que no acudan a la mezquita durante la oración del viernes. Mientras tanto Motadhid conquista Algeciras (1058). Envía a su hijo Ismael a atacar la ciudad de Zahar, pálido esplendor de lo que fue en tiempos de Abderramán III. Quejoso de la falta de tropas y de la tiranía del padre se rebela e intenta matarlo. Descubierta la conspiración Motadhid apresa a Ismael y lo ejecuta.

Reinos Taifas entre 1076-1080

Pone sus ojos en Málaga dejando en paz a la república de Córdoba. Como Badis los tenía bajo su yugo hacía muchos años se rebelaron con la ayuda de Motadhid que envió un ejército al mando de su otro hijo Motamid (Al-Mu’támid). La conquista fue fácil pero se confiaron y relajaron entregándose a los placeres cuando fueron sorprendidos por el ejército de Badis que presto a las noticias que le llegaban cruzo la sierra y los sorprendió. Motamid pudo huir a Ronda lejos de las iras de su padre. El judío Samuel había muerto, le sucede su hijo José (Yusuf) como consejero de Badis, pero su altanería y poco respeto a todas las religiones le granjearon muchos enemigos. Los berberiscos envidiaban las riquezas de los judíos amotinándose y matando a José junto a otros cuatro mil de su raza (30 de diciembre de 1066).

VIII. Si estas luchas ocurren en el Mediodía, el resto de la España musulmana no estaba mucho mejor. Los reyes cristianos se van recuperando de su postración. El año 1055 Fernando I, rey de Castilla y León derrota a Mudhaffar de Badajoz. Mamún de Toledo, debilitado, no entra en batalla y le ofrece vasallaje. El año 1063 le tocó el turno a Motadhid de Sevilla. Era tal la debilidad de los reinos musulmanes que aunque siendo el monarca más poderoso tampoco se le quiere enfrentar. El año 1064 Coimbra se rinde a Fernando. El reino de Valencia también sufrió sus embates. Barbastro cayó en manos del normando Guillermo de Montreul, siendo recuperada por Moctadir de Zaragoza, La muerte de Fernando I (1065) libró a los musulmanes de un temible enemigo. Motadhid de Sevilla muere el año 1069 sucediéndolo su hijo Motamid.

IX. Durante la conquista de Silves, Motamid conoce a un poeta pobre llamado Ibn-Ammar y se hacen amigos. Historia de esta amistad. Motamid se enamora y se casa con, la bella rustica y también poeta, Romaiquía.

X. Motamid y Ibn-Ammar aman sobre todo la poesía. La generosidad de Motamid con los poetas era proverbial. La historia del ladrón llamado “Halcón gris” a quien perdonó. Los festines absorbían gran parte de su tiempo y lo demás lo consagraba a las hermosas jóvenes de su serrallo. Aunque menos ambicioso que su padre logró lo que él no pudo: reunió Córdoba a su reino. Ibn-Djahwar, ya anciano, dejó la república en manos de su hijo Abdelmelic quien sitiado por Mamún de Toledo (1070) pidió ayuda a Motamid quien aprovechando el descontento de la ciudad con Abdelmelic lo depuso del cargo.

Gobernó Córdoba Abbad, hijo de Motamid, Mamún de Toledo sigue pretendiendo la ciudad y por medio de Ibn-Ocacha, bandido sin escrúpulos, mata a Abbad y toma Córdoba. Seis meses después (1075) Mamún muere envenenado. Tres años le costó a Motamid reconquistar Córdoba (1078) y vengar en Ibn-Ocacha la muerte de su hijo. Sin embargo seguía hostigado por Alfonso VI el rey cristiano. Ibn-Ammar lo salvó de una invasión jugando una partida de ajedrez con el rey que era muy aficionado. Como Alfonso VI perdió tuvo que volverse con su ejército, pues ese era el trato.

XI. En una primera tentativa, Ibn-Ammar, como primer ministro de Motamid se alía con Ramón Berenguer II para conquistar Murcia, fracasando por las desavenencias con los cristianos. La segunda tentativa cortándole los suministros a la ciudad los obligó a rendirse. Motamid está preocupado por los aires que está tomando su amigo Ibn-Ammar y por lo que está haciendo en Murcia. Asumiendo más atribuciones de la cuenta escribe a los valencianos para que se subleven contra Ibn-Abdalasiz por haber acogido a Ibn-Tahir huido de Murcia. También escribe sátiras contra Motamid, privadas, que solo enseña a algunos amigos cercanos pero que son copiadas y enviadas primero a Valencia y luego por medio de una paloma mensajera a Sevilla. Ibn-Rachic que lo había acompañado en la conquista de Murcia se rebela y Ibn-Ammar tiene que huir. Alfonso VI no lo acoge, va a Zaragoza y luego a Lérida. Sirve a Mutamín de Zaragoza. En una expedición es hecho prisionero y vendido. Lo compra Motamid quien lo carga de cadenas y hace encerrar.

XII. Alfonso VI, rey de León, de Castila, de Galicia y de Navarra era bastante poderoso para conquistar la península, pero mientras tanto exprimía a los reyezuelos musulmanes. Restituye Toledo a Gadir (1084) a cambio de grandes sumas, y guerrea contra Motamid de Sevilla, llevando su caballo a las costas de Tarifa para satisfacer su vanidad. Toma las ciudades de Toledo y Valencia, peligrando la de Zaragoza. En Almería y Granada los cristianos campan por sus anchas cundiendo el desánimo entre los musulmanes. Si la cosa sigue así se verán abocados a emigrar. Se pensó en buscar ayuda en África, en los almorávides, berberiscos del Sahara. Los reyes de Sevilla (Motamid), Badajoz (Motawakkil), Granada (Abdallah) y Córdoba (Ibn-Hadam), se reunieron y decidieron enviar a sus emisarios para pedir ayuda a Yusuf-ibn-Techufin, el primer rey de los almorávides para que venga con su ejército a España. Le hacen jurar que no quitará sus estados a los príncipes andaluces. Cruza Algeciras y se reúne con los ejércitos andaluces de la península.

No lejos de Badajoz, en Zalaca (Batalla de Sagrajas), se encontraron los musulmanes con las tropas de Alfonso VI quien prefería llevar la guerra fuera de sus dominios. Se produce el enfrentamiento el 23 de octubre de 1086. Los sevillanos estaban en la primera línea y pidieron ayuda a Yusuf. Éste solamente les envió una división almorávide. Yusuf cercó por la retaguardia el campamento de Alfonso e hizo una gran matanza. Cogido entre dos frente el ejército cristiano tuvo que avanzar contra el más débil, el de Motamid de Servilla. Fue una gran victoria para los musulmanes pues Alfonso, herido en un muslo, tuvo que huir con apenas quinientos caballeros. Sin embargo la gran victoria no dio el fruto esperado pues Yusuf, enterado de la muerte de un hijo, volvió a África.

XIII. Los cristianos tuvieron que dejar Valencia y levantar el sitio de Zaragoza. Badajoz y Sevilla salieron fortalecidas. Murcia y Lorca, más débiles, seguían siendo atacadas por los cristianos de la fortaleza de Aledo. Motamid hizo una expedición pero no consiguió nada. Necesitan a Yusuf a quien pide ayuda Motamid. En la primavera de 1090 cruza con sus tropas a Algeciras sitiando Aledo a la que no pueden tomar por la fuerza.

La clase superior e ilustrada no está a favor de Yusuf, ya que son librepensadores y si Andalucía se uniera con el imperio almorávide traería al clero más riguroso y estricto. Las cortes de los príncipes eran caras de mantener y la clase laboriosa y la baja estaba harta de impuestos. Los árabes detestaban a los berberiscos, raza extranjera y bárbara. Yusuf solo tiene a su favor los faquíes, los cadíes y a los maestros de la religión y la ley. Los príncipes se acusan mutuamente ante Yusuf de colaborar con los cristianos y toman al almorávide como árbitro de sus querellas.

Los faquíes andaluces decretan un fetva contra los principies de Granada y de Málaga para que no exigieran a sus súbditos más impuestos que los que el Corán había establecido. Yusuf se dirige a Granada. Como Abdallah no puede hacerle frente sale a su encuentro en plan amistoso, pero Yusuf lo carga de cadenas. Entra en Granada y se apodera del fabuloso tesoro acumulado por Badis. El resto de principies se da cuenta de las intenciones de Yusuf de apoderarse de todos los reinos y deciden pactar con Alfonso VI. Yusuf recibe un fetva contra todos los príncipes andaluces “por entregar nuestro país a los infieles”.

XIV. La guerra que iba a comenzar iba a ser de sitio y no de batallas. El ejército almorávide estaba al mando del general Sir Ibn-Abi-Becr. Tarifa sucumbió el mes de diciembre de 1090. Córdoba, gobernada por Mamún un hijo de Motamid, el 26 de marzo de 1091. En mayo cayó Carmona e inician el sitio de Sevilla. La posición de Motamid es delicadísima, solo le queda la esperanza del socorro de Alfonso VI quien le envió un ejército con Ávar Fañez al mando pero que tuvo la desgracia de ser batido cerca de Almodóvar. Rechaza un par de veces el asalto pero al final solamente puede rendirse. Le obligan a que sus hijos Radhi y Motadd que mandaban uno en Mértola y el otro en Ronda se rindan. La toma de Sevilla apresuró la rendición de Almería, luego cayeron Murcia, Denia y Játiva. Tomaron Badajoz donde Motowakkil se había refugiado con su familia, siendo todos ellos asesinados (1094).

La acción fue tan rápida que no le dio tiempo a Alfonso a acudir en su ayuda. En 1102 cayó Valencia. A la muerte del Cid (1099) su viuda Jimena se mantuvo allí dos años pero Alfonso la indujo a abandonar la ciudad pues estaba muy apartada de sus estados para poder defenderla. Solo aguanta Zaragoza, a Mostain le sucede su hijo Imad-ad-daula. La ciudad es tomada por Alí ibn-Yusuf, el hijo de Yusuf, el año 1110.

Toda la España musulmana estaba reunida por el rey de Marruecos. El predominio del clero hace que poetas y literatos deploren la decadencia y la barbarie que había invadido su país. Ni que decir tiene que la filosofía estaba prohibida. El libro de Ghazzali, Vivicación de las ciencias religiosas, nada sospechoso de heterodoxo, fue prohibido y quemado. Los judíos no lo pasaron mejor, pero lo que querían de ellos era sobre todo su dinero. Los cristianos, llamados muzárabes, lo pasaron peor. Destruidas sus iglesias pidieron ayuda a Alfonso I de Aragón, el Batallador para que viniera a liberarlos (1125). Como la campaña no dio todos los frutos deseados, a su marcha, los muzárabes fueron deportados a África, desapareciendo prácticamente de la península.

Los almorávides restablecieron el orden pero la muerte de Alfonso VI (1109) no fue aprovechada para reconquistar Toledo, perdiendo además Zaragoza (1118). Los generales de Yusuf, avergonzados de su barbarie, quisieron cultivarse torpemente. El año 1121 estalla una rebelión en el Atlas marroquí. Los almohades tomaron las armas contra los almorávides. La corrupción de los almorávides y sus desmanes son tales que Córdoba se sublevó (1121). Los andaluces echan en falta la paz que tenían antes cuando pagaban tributos al rey Alfonso VI. Alfonso el Batallador devastó Andalucía el año 1125. Alfonso VII, saqueó Andalucía en 1133 como antes había hecho su abuelo (Alfonso VI) en tiempos de Motamid, volviendo a realizar campañas en 1138 y 1143.

XV. Yusuf no fue muy magnánimo hacia los vencidos. Una vez tomada Sevilla, Motamid fue llevado con su familia a Tánger, luego a Mequinez y finalmente en Aghamat en prisión donde llevó una existencia triste y dolorosa. La infeliz Romaiquia no estaba hecha para una vida tan dura y cayó enferma. Motamid pide ayuda al célebre Abu’l-Alí Avenzoar que está en Marruecos y que había sido médico en su corte. Los poetas lo visitan, Abu-Mohammed Hidjair. El más asiduo de estos amigos fue Ibn-al-Labbana quien le dedicó este poema en el momento de embarcarse en las riberas del Guadalquivir.

“Vencidos después de una valerosa resistencia, los príncipes fueron metidos en un navío. La multitud llenaba las riberas del río, las mujeres estaban sin velos, y en su dolor se arañaban el rostro. ¡Qué de gritos, qué de lágrimas! ¿Qué nos queda ya? ¡Vete de aquí, extranjero!; recoge tus bagajes y haz tus provisiones, porque la casa de la generosidad ya se ha quedado desierta. Tú, que tenías intención de establecerte en este valle, sabe que la familia que tú buscabas ya no está allí, y que la sequía ha destruido nuestra cosecha. Y tú, caballero del soberbio séquito, depón tus armas que no servirían de nada, porque el león ha abierto ya su boca para devorarte.”

Lo anima la rebelión de su hijo Abd-al-Djabbar en Málaga, Arcos y Algeciras. Motamid muere después de una larga enfermedad (1095). Llegó a ser el más popular de los príncipes andaluces. Su generosidad, su bravura, su espíritu caballeresco, sus aventuras romancescas y sus habilidades como poeta, hicieron que fuera admirado por las generaciones futuras.

“Tú ves a tus hijas cubiertas de harapos y muertas de hambre; (…) Caminan descalzas por el lodo de las calles, como si no hubieran marchado otras veces sobre almizcle y alcanfor. Sus hundidas mejillas atestiguan la miseria y las lágrimas las han surcado (…) Antes, cuando tú, mandabas, todos te obedecían; ahora, tú mismo estás reducido a recibir órdenes. Los reyes que se complacen en su poder se dejan engañar por un sueño.”

Motamid tuvo la fortuna de ser el último rey indígena que representara digna y brillantemente, una nacionalidad y una cultura intelectual que sucumbió bajo la dominación de los bárbaros almorávides que habían invadido el país. (Eso sí invitados por los mismos príncipes andaluces).

BIBLIOGRAFÍA

Reinhart P. Dozy, Historia de los musulmanes de España. Tomo IV, Los reyes de Taifas, Editorial Turner, Madrid, 1984.

Evariste Leví-Provençal, España musulmana (711-1031). Instituciones, sociedad, cultura, Espasa Calpe, Madrid, 1982 (4ª edición).

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