(G400) Restaurante Kabo (Pamplona, Navarra)
Restaurante Kabo (Pamplona, Navarra)
Una corta escapada de tres días al Pirineo
navarro, camino de la Selva de Irati, nos llevó a comer el primer día en el
restaurante Kabo, Av. de Zaragoza, 10, 31003 Pamplona, Navarra.
Se trata de un agradable restaurante de
ambiente contemporáneo, llevado por una pareja. El local toma su nombre de la
lengua masái (donde Kabo significa "mariposa"), resume su filosofía
vital y de trabajo en una frase que podemos leer sobre la campana de la cocina:
''Persigue un sueño lo suficientemente grande para nunca perderlo de vista''. Aaron
Ortiz y Jaione Aizpurua. Cocinero y jefa de sala, son dos personas
diferentes, con historias propias pero una misma forma de entender la
gastronomía.
El local es recogido y moderno, de esos
que te hacen sentir cómodo desde que cruzas la puerta. Además, el servicio en
sala, capitaneado por Jaione, es impecable: profesional pero cercano, sin la
rigidez impostada de otros estrellados.
Presentan dos menús degustación, uno corto
Raíz (10 pases) y otro largo, Terruño (13 pases) de tinte actual, que encuentra
en Navarra la piedra angular desde la que arranca su propuesta. Esta se centra
en los productos de temporada, en su incondicional amor por la huerta y en la
defensa a ultranza de los pequeños productores del entorno.
APERTURA
Mantequilla de pasas, café y pimiento de Espelette.
Sales de Salinas de Oro (foto). Para untar en dos tipos de pan, de maíz
y de masa madre (foto). Estupenda entrada.
S N A C K S
Coliflor en texturas, panceta Maskarada,
espelette y caviar (foto). Desconcertante entrante que no estuvo del
todo mal.
Leguminosas, almendra, anchoa, AOVE y lima
(foto). Muy bueno. Las perlas que veis eran de aceite de oliva.
S E C U E N C I A S
Cebollita de la Mejana asada, berza,
alubias negras y tomillo (foto). Cocina de aprovechamiento y muy vegetal
que nos gustó.
Zanahoria asada, escabeche, perdiz, foie y
especias (foto). Continuamos con el altísimo nivel. Atentos al conejito
que sale en el plato.
Espárrago de Morentin, piña asada, pato
Martiko y estragón (foto). Los espárragos de Navarra son algo duros y un
poco amargos. Su sabor es muy diferente a los de bote de vidrio, como debe ser.
Guisantes lágrima, pesto, gallina y
merluza navarra (foto). Plato delicadísimo, excelente.
P R E P O S T R E
Pera, Albahaca y lima (foto). El
corazoncito estalla en tu boca y la inunda de frescor tropical y veraniego. No
en vano teníamos 39 grados en el exterior, debido a la primera ola de calor del
verano.
P O S T R E
Chocolate, aceituna, arándanos, regaliz y
aceite Artajo (foto). Curiosa y rica combinación.
Por último, Transformación: postre emblema
de Kabo, pues evoluciona ante los sorprendidos ojos del comensal para narrarnos
la metamorfosis que lleva al gusano de seda a convertirse en mariposa. (video
y foto). El resultado es una mariposa de mango muy refrescante.
Para acompañar, tomamos agua mineral y para
los entrantes un par de copas de Jirafas 2023
(foto). Es un vino blanco ecológico elaborado por Proyecto Zorzal con la
variedad viura en la D.O. Navarra (España). Una uva viura que me sorprendió, ya
que no es mi uva favorita. Un vino de parcela fluido, varietal y equilibrado. Sorprende
con su ligereza y frescura. En nariz, se perciben aromas delicados de manzana
verde y melocotón, acompañados de un toque sutil de flores blancas. En boca,
este vino blanco destaca por su equilibrio y acidez refrescante, que se
complementan con un final especiado que añade una capa extra de complejidad. Me
convenció.
Para los postres un dulce excelente. Unsi Dulce
Garnacha (foto). Una garnacha dulce resultado de un largo
proceso de elaboración y crianza, de almenos tres años, incluyendo un año de
exposición al sol en damajuana de cristal. Un vino diferente.
En cuanto a la música ambiental llegamos a
distinguir Sure Know
Something (2018) de 48th St. Collective. La versión original de esta
canción fue escrita y publicada originalmente por la banda de rock
estadounidense Kiss
en su álbum Dynasty del año 1979. También sonó The Rhythm of The Night
(2000) de Groove da Praia & Anakelly. Un clásico de 1985 que en su versión
discoteca del grupo italiano Corona del año 1993, yo mismo
la había bailado con entusiasmo.
El café, excepcional (foto).
Siempre hay que pedirlo en estos restaurantes porque merece la pena. Y qué
decir de los petits fours (fotos): nos presentaron una estructura
que simula un recorrido por el territorio navarro, desde la parte más seca
hasta el Pirineo.
La experiencia global fue magnífica. Su
creatividad y su narrativa nos encantaron, aunque, por ponerle un pero, sus
raciones eran escasas. Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que te fueras
con hambre. Salimos contentos, con la sensación de haber descubierto un
proyecto con mucha identidad propia en Pamplona.
Precio del Menú: 85 € por persona, más
bebidas y cafés.
Fecha de la visita: 21 de junio de
2026.
PUNTUACIÓN: 7,5-8
Felicitacions, Tomàs!!
ResponderEliminarMenú degustació molt interessant. I com diu la Beatriu, de les postres: ¡Ay, qué mono!
No has posat mai un 10? Al Bulli, potser... 😉
Dolors