(L39) Chesil Beach (2007)


Ian McEwan, Chesil Beach (2007)

Mi experiencia con Ian McEwan (Aldershot, 1948) no empezó demasiado bien. La primera y única obra que leí hasta hoy es la para mí decepcionante Sábado (2006) y casi me quita las ganas de conocer a un buen autor. Gracias a la recomendación de una persona sensible y cercana me he adentrado en las páginas de On Chesil Beach (2007) y ha resultado ser una grata experiencia.

Ian McEwan es uno de los miembros más destacados de la generación de brillantes narradores británicos nacidos tras la II Guerra Mundial e integrada por autores como Martin Amis, Julian Barnes, Rushdie o John Banville. Su novela Expiación (2001), quizá ahora la más popular y leída entre nosotros debido a su exitosa versión cinematográfica, alcanzó varios premios.

Argumento: El matrimonio formado por Florence y Edward, recién casados, pasan su luna de miel en la costa de Dorset. Se nos muestran los nervios de Edward y el sentimiento de asco y rechazo más profundo de Florence. Antes de la boda, ella no le dice nada de sus miedos. Edward (procede de clase obrera) se licencia en historia. Florence (de clase alta) es violinista, tiene aplomo y fluidez en la música pero en el resto de su vida es torpe e insegura. El periodo de noviazgo fue convencional y poco profundo, con escasos avances en la tentativa sexual. Durante la cena en la suite nupcial están solos y no tienen nada que decirse, escuchan la radio de la sala de estar. El declive de Inglaterra como potencia, aparecen los años sesenta como esperanza de cambio para la juventud.

A Florence le repugnan los besos húmedos (página 38-39). Aparece una serie de flash backs donde se narra cómo se conocieron, qué estudiaron, quiénes son sus familias. McEwan plantea enigmas que deja sin resolver: ¿Hasta qué punto la adaptación de Edward al mundo irreal de una madre perturbada ha condicionado su capacidad de relacionarse con las mujeres? ¿Oculta algo, real o imaginario, el recuerdo fugaz de las excursiones en barco de Florence y su padre?

El drama se desencadena con los prolegómenos de la noche de bodas, al intentar bajar la cremallera del vestido, ella está horrorizada, la excitación de él, ella intenta ayudarle torpemente, él tiene una eyaculación precoz sobre ella que asqueada sale huyendo hacia la playa. Edward descubre esa noche que ella carece de sensualidad y está desprovista de deseo. La sigue hasta la playa, tienen una conversación violenta, ella le confiesa que no le interesa el sexo, le propone un trato, vivir como pareja pero le da libertad para que se desfogue, el se enfada, le dice que es un fraude y la llama frígida. Ella hace el equipaje y se marcha, se divorcian discretamente. Como dice Eduardo Mendoza “Edward y Florence son demasiado inteligentes y demasiado sinceros en sus sentimientos para que su relación se arruine sin remedio al primer tropiezo. La desinformación y el nerviosismo, por más que se den de un modo exacerbado, deberían compensarse por la confianza, la curiosidad, la sensualidad y la capacidad de recuperación inherente a la juventud.”

Con el paso de los años y las nuevas costumbres, aquella propuesta de Florence no le parece ya tan extravagante. Edward tiene una sucesión caótica de amantes, se casa con una mujer, el matrimonio dura tres años, vive una temporada en París. Al mismo tiempo la carrera musical de ella despega con el debut triunfal del cuartero Ennismore. El recuerda su vida, fracasada, nunca ha emprendido nada en serio, el recuerdo de Florence permanece, nunca ha querido tanto a nadie.

Es el análisis narrativo de una historia de amor dañada no tanto por la juventud y cortedad sentimental de la pareja como por una traba, la de verbalizar lo que cada uno desea de la relación. Son una pareja que se ama tanto como se teme. La parte final esta enriquecida por un denso tejido de trazos melancólicos a mi modo de ver de una sensualidad y nostalgia magníficas. Es una novela sensible, inteligente, absorbente y emotiva. Es como una obra musical de cámara, delicada y a la vez conmovedora.

Los sucesos de la noche de bodas en el hotel de Chesil Beach son una metáfora de la forma de ser y comportarse de los británicos de clase media a comienzos de los años sesenta, muy influida todavía según McEwan por los usos y costumbres victorianos, cortados por el patrón de la hipocresía, la falta de información sobre asuntos sexuales y una ausencia enorme de comunicación entre clases sociales y entre los distintos sexos. En 1962 en Inglaterra aún seguía prohibida por obscena la novela de Lawrence El amante de Lady Chatterley, y los Beatles todavía estaban trabajando en la grabación de las que serían sus primeras canciones. Las Islas eran entonces un país viejo, masacrado y debilitado por haber estado en primera línea de choque en el frente de dos guerras mundiales devastadoras. Gran Bretaña había dejado definitivamente de ser la primera potencia mundial, perdía a borbotones de independencia los países de su antiguo imperio, la imagen y sensación de prosperidad de otras potencias europeas hacía mella en sus gentes, y su envejecida sociedad se regía de alguna manera por conceptos y estereotipos decimonónicos.

La novela de McEwan manifiesta un encanto especial, crea una atmósfera muy del presente, con un dinamismo narrativo propio, la historia no busca responder a por qué un personaje hace una cosa sino a mostrarnos las acciones de los personajes que nos acabarán revelando su personalidad.

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