(L54) La fuerza de existir (2006)


Michel Onfray, La fuerza de existir. Manifiesto hedonista (2006).

El inicio de este ensayo es parecido a una novela. Michel Onfray (1959) nos cuenta su triste infancia en un orfanato salesiano (Castilla del Pino también estuvo en los salesianos de Ronda), es llevado por una madre que no quiere ocuparse de él. Con estos mimbres parece que no podía salir un buen cesto, pero no ha sido así ya que su filosofía es un canto a la celebración de la vida, de la libertad y del hedonismo.

Empieza hablando de la historiografía dominante, que no es otra que el ideal platónico. Estamos subyugados por la dominación idealista dividida en tres etapas: el momento platónico (Sócrates y Platón), el tiempo cristiano (Descartes) y el idealismo alemán (Kant). En cambio el materialismo de Demócrito y Epicuro nos ha sido ocultado, ha sido silenciado por el poder.

“Los epicúreos deben su sobrenombre de puerco al hecho de que sus constitución fisiológica los determina; su existencia genera su esencia. Al no poder actual de otro modo que como amigos de la tierra, según la feliz expresión del Timeo de Platón, esos materialistas se condena a excavar con el hocico sin saber siquiera que por encima de su cabeza existe un Cielo lleno de Ideas. El cerdo ignora para siempre la verdad, puesto que sólo la transcendencia conduce a ella, y los epicúreos se estancan, ontológicamente, en la más absoluta inmanencia. Ahora bien, sólo eso existe: lo real, la materia, la vida, lo vivo. Y el platonismo les declara la guerra y acosa con su venganza a todo lo que celebra la pulsión de vida”. (…) Disminuir los dioses y los temores, mitigar la idea de muerte, buscar soluciones efectivas con el mundo y los hombres; preferir las modestas proposiciones filosóficas viables a las construcciones conceptuales sublimes pero inservibles; rechazar el dolor y el sufrimiento como vías de acceso al conocimiento y a la redención personal; procurarse el placer, la felicidad, la utilidad compartida, la unión alegre; acceder a lo que pide el cuerpo y no proponerse detestarlo; dominar las pasiones y las pulsiones, los deseos y las emociones y no extirparlos brutalmente de sí. ¿La aspiración del proyecto de Epicuro? El puro placer de existir…”

Mientras la Academia de Platón es para una élite, el jardín de Epicuro es para todos. ¿Cuál es la prueba del filósofo? Su vida. No es a como filosofa sino a cómo vive, a lo que hemos de atenernos. Los conceptos materialista, cínico, epicúreo, sofista, utilitarista, pragmático están contaminados, tienen una doble acepción, la filosófica y la peyorativa que muestra a un ser que actúa vilmente. Esta es la basura que el idealismo ha lanzado sobre los materialistas.

Michel Onfray divide su libro en cinco apartados que son las preocupaciones que le ocupan como filósofo: la ética, la erótica, la estética, la bioética y la política.

1.- Una ética electiva. Aboga por la construcción de sí mismo, mediante el laicismo y otras éticas alternativas, una moral del honor y no de la culpa. Aboga por el ateísmo poscristiano. “El yo recibe todas las fuerzas de la brutalidad del mundo” por eso “Cada uno es escultor de sí mismo”. “Soy un cuerpo y nada más”. Mediante una ética selectiva que nos lleva a la cortesía.

2.- Una erótica solar. Nuestra sociedad está dominada por la erótica judeocristina, el sexo está codificado por la religión y la idea de pecado. Propone una nueva ideología de pareja, frente al lo que denomina eros pesado del matrimonio (donde la evolución es el nada/todo/nada), propone el eros liviano (cuyo recorrido sería el nada/más/mucho) de las relaciones temporales, un pacto erótico que propicie combinaciones lúdicas. Donde la definición de soltero no sería aquel que no tiene pareja sino aquel que conserva las prerrogativas y el ejercicio de su libertad.

3.- Una estética cínica. Donde el observador crea el cuadro. Todo puede servir como soporte estético. El idealismo nos ha dicho hasta hoy que admirar, frente a esto aparece la muerte de lo Bello. La estafa de lo que se denomina arte, el mercado lo corrompe todo, la iconografía vigente es la iconografía del poder.

4.- Una bioética prometeica. Propone la heurística de la audacia frente a la del miedo (la tecnofobia). El hombre siempre ha tendido hacia la superación de lo humano y de los límites que nos impone la naturaleza. Habla de los tipos de eugenesia, que no es otra cosa que mejorar lo existente. La relación entre la química y el comportamiento humano. Predica también una pedagogía de la muerte, hay que perderle el miedo.

5.- Una política libertaria. El imperialismo liberal lo ocupa todo. Ha sucumbido el fascismo del león pero queda el fascismo del zorro, el capitalismo es flexible se adapta con facilidad a los cambios. ¿Dónde está la izquierda? En el Nietzscheanismo de izquierdas. ¿Existe una política hedonista? Nos recomienda releer a La Boétie y recuperar sus tesis más importantes: el poder no existe, se ha dicho, sin el consentimiento de aquellos sobre quienes se ejerce. ¿Si falta ese consentimiento? El poder cesa y pierde su conquista. Estén decididos a dejar de servir y serán libres.

Os recomiendo la lectura de las siguientes obras: para el campo de la ética, Una construcción de sí mismo (1991) para la erótica, Teoría del cuerpo enamorado (2000); para la política, Política del rebelde (1997); para la estética, Arqueología del presente (2003); para la epistemología, Magias anatómicas (2003) y para la metafísica, Tratado de ateología (2005).

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