(G21) Cinc Sentits (Barcelona)

Restaurante Cinc Sentits (Barcelona)

¿Qué se puede hacer un sábado en Barcelona? Pues muchísimas cosas, os propongo por ejemplo dos: comprar libros en la enorme, pero a la vez acogedora, Librería Bertrand de Rambla Catalunya, 37 y después con el botín bajo el brazo ir a comer a un restaurante cercano, el Cinc Sentits de la calle Aribau, 58.

Tienen dos menús degustación el primero denominado “esencia” a 50 euros, compuesto por seis platos y el segundo al que llaman “sensaciones” a 65 euros + IVA y bebidas a parte, compuesto por ocho platos. Nos decantamos por el primero y quedamos satisfechos.

Califican a su cocina como: “la cuina de sempre, feta al dia”. Empezamos con un chupito de sirope de arce con nata y sal, curioso. De primero salteado de setas con parmentier de ceps y micro mezclum, bueno. Continuamos con una vieira sobre una base de puré de nyàmeres (tupinambo: tubérculo parecido a la patata, pero sin fécula), salsa de cebolla escalibada y chip de jamón, finísima (foto).

Huevo de corral sobre un puré de boniato, salvia y tocino de cuello, espléndido (foto).

Esturión confitado con arroz cremoso de pies de cerdo y navajas a la plancha, bueno (nos dijeron que no les habían traído navajas, porqué no había en el mercado, sin embargo no lo sustituyeron por nada!?). Galta de ternera de Ávila, cocida a baja temperatura durante diez horas, con chirivía, remolacha y zanahoria, excelente, de gusto delicado se fundía en la boca (foto).

Como prepostre nos dieron, un gin fizz de apio, refrescante. De postre un paisaje de invierno, helado de turrón, café, mazapán de limón y tierra de cacao, muy bueno.

Toda la comida la regamos con un albariño de pago, DO Rías Baixas, Zárate Tras Da Viña 2005, criado 30 meses en acero inoxidable, es un vino vivo de color amarillo dorado, con personalidad y buena evolución, en nariz intenso y complejo, se aleja de los típicos albariños afrutados, en boca es untuoso, fresco, con buen paso, con notas vegetales, minerales (el suelo que lo ha criado es granítico) y un ligero final amargo. Como curiosidad diremos que en el primer servicio de mi copa se depositó un resto de cristal de sal, se lo comenté al camarero y me dijo que algunos vinos la hacían al enfriarse, era insípido y no perjudicial (eso me dijo) aunque me cambio la copa amablemente.

Fue curioso que a la hora del café y las infusiones, nos trajeran los diferentes tipos de azúcares en tubos parecidos a probetas de ensayo. Para acabar os diré que es un restaurante interesante, muy acogedor y de estética minimalista, con pocas mesas, no caben más de treinta comensales. Os lo recomiendo para una velada íntima o con un grupo reducido de amigos. Fecha de la visita 16 de enero de 2010.

Puntuación: 7- 7,5

Comentarios

  1. A mi sinceramente me senti estafado cuando fui. A parte soy del ramo. Se de lo que me hablo.

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  2. Si pero nos gustaría saber algo más de tus sensaciones así como también tu nombre. Un saludo

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