(L104) Elogio de la locura (1511)


Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura (1511)

El Elogio de la locura (titulado originalmente Morias Enkomion -Μωρίας Εγκώμιον- en griego y Stultitiae Laus en latín, literalmente Elogio de la estulticia o de la tontería) es un ensayo escrito en 1509 por Erasmo de Rotterdam (1466/69-1536) e impreso por primera vez en 1511. En él Erasmo defiende la tesis de que los asuntos del hombre están gobernados por la insensatez, la necedad, la estulticia y la sinrazón. Su obra, en un principio un divertimento, fue tomada a mal en su tiempo y muy criticada, con el paso de los siglos ha permanecido y llegado hasta nosotros su gran inteligencia y fina ironía. Con este sarcástico alegato contra los poderosos de la sociedad y las jerarquías de la Iglesia es normal que no cayera bien entre aquellos a los que criticaba. Aquí tenéis un breve resumen de la misma.

En los capítulos 1 al 11 nos dice que el origen de la necedad está en las siguientes ninfas: la borrachera (hija de Baco), la ignorancia (hija de Pan), el amor propio (Filautía), la adulación (Kolakía), el olvido (Lethe), la pereza (Misoponía), la voluptuosidad (Hedoné), la demencia (Anoia), la molicie (Tryfe). Acompañadas de dos dioses: El festín (Komom) y el sueño profundo (Negreton Hypnon).

12.- Nos pregunta si se puede tener por tal una vida sin placer. Sófocles: “Vida felicísima / la de los que no piensan en nada” / La ignorancia proporciona la vida más feliz. (Ajax, 5, 554). 13.- La infancia es la época más feliz, gracias a la estulticia, también ayuda a la vejez (que es una “segunda infancia”) a hacerla más llevadera gracias al olvido que va disipando sus preocupaciones. Las semejanzas entre la infancia y la vejez. 15.- Los dioses también son insensatos: Baco (insensato y borracho), Cupido (niño bromista), Venus (Afrodita), Diana. 16.- La sabiduría (dejarse llevar por la razón); la necedad (dejarse llevar por las pasiones). El pensamiento domina la cabeza, las pasiones el resto del cuerpo, ayudadas por dos tiranos fortísimos: la ira y la concupiscencia. 17.- La mujer se impone a los hombres por su belleza, ellos ceden a causa del placer. 18.- El vino y la buena mesa con ayuda de la necedad ahuyentan la tristeza. 19.- La amistad también participa de la simpleza. No se ven los defectos del amigo ni de la persona amada. Cupido es ciego. 20.- Lo dicho para la amistad vale también para el matrimonio.

22.- El amor propio o filautía es otro tipo de necedad. La necesidad que cada uno tiene de una buena opinión propia para ganar la de los demás. 23.- La guerra, para ella son necesarios hombres llenos de audacia y con un mínimo de seso. 24.- La inutilidad de la sabiduría, pone el ejemplo de Sócrates, inútil para las cosas de la vida cotidiana. 27.- El político que persigue el aplauso de un rebaño de necios. 28.- Las artes, fruto de la sed de gloria, por tanto de la insensatez. 29.- La prudencia es fruto de la experiencia y ¿quién la obtiene?, ¿El sabio refugiado en los libros o el insensato que lo prueba todo y aprende de los hechos? La prudencia y el recto juicio de las cosas es no querer una sabiduría superior a su condición humana común.

30.- A la sabiduría le muestra el camino la insensatez, critica al hombre de Séneca, desprovisto de pasiones, es una estatua de mármol. Alaba al hombre preocupado por todo lo humano. 31.- La insensatez hace que se aferren a la vida, incluso cuando el hilo del destino ya se ha roto, viejos y viejas. 32.- Para los sabios la desgracia es vivir en la insensatez, la ilusión, la mentira y la ignorancia, cuando en esto consiste la existencia humana. Feliz aquella gente de la Edad de oro carente de toda ciencia. 33.- De todas las ciencias las más apreciadas son la medicina y las leyes. 34.- La naturaleza como norma y guía de la conducta del hombre. 35.- ¿Hay seres más felices que esos hombres que el vulgo llama payasos, tontos, fatuos y locos de remate? 36.- Son los únicos que hablan con franqueza y dicen la verdad. 37.- El modelo del hombre sabio, gastado en el estudio, que no ha paladeado un sorbo de placer, pálido, con achaques, un hombre como éste nunca ha vivido.


38.- Hay dos tipos de locura: la que todos conocemos como enfermedad y otra que aparece cuando el alma se siente liberada de preocupaciones y angustias por una especie de desvarío. 39.- Tipos de insensatos: los que exaltan a su mujer, los que lo dejan todo por la caza, los movidos por el afán de cambiar las cosas, los aficionados al juego. 40.- Los que gustan de inventar historias fabulosas y patrañas, los que se engañan a sí mismos con imaginarios perdones de sus pecados. 41.- Las cosas que piden los hombres a sus santos. 42.- Los que se hinchan con un vano título de nobleza, los que se creen dotados para las artes. 43.- El amor propio de las naciones y ciudades. 44.- La adulación consigue que cada uno se acepte y tenga una mayor estima de sí mismo, que es la base de la felicidad.

45.- La felicidad del hombre no radica en las cosas sino en la opinión que tenga de ellas (la apariencia es mejor que la realidad). 46.- Los poderes de la estulticia son superiores a los mismos dioses. 47.- A la insensatez no se le dedican templos pero tiene tantos seguidores como hombres. 48.- Los variopintos tipos de tontos. Los comerciantes forman la clase más estúpida. El alboroto que puede provocar este animalito (el hombre), de vida tan corta. 49.- La insensatez de los gramáticos, sus vanas querencias. 50.- Le honran también los poetas, los retóricos (que han escrito reglas precisas para hacer reír), los que buscan fama imperecedera escribiendo libros, los que publican como propios los escritos ajenos, los que intercambian cartas y elogios mutuos (se alaban de necio a necio). 51.- Los abogados, el grupo de sofistas y dialécticos.

52.- Los filósofos proclaman que sólo ellos saben, deliciosa forma de locura (critica a los escolásticos). 53.- Los teólogos, gente puntillosa e irritable, los temas (iluminados) de los grandes teólogos. Realistas, nominalistas, tomistas, albertistas, escotistas. Su embrollo mental. 54.- Los religiosos y monjes, los llama enjambre de zánganos, ponen su felicidad en los nombres que los distinguen (franciscanos, benedictinos, bernardos, brigidenses, agustinos, guillermistas y jacobistas). La retórica de sus sermones: invocación, preámbulo, exposición, una cuestión teológica y una fábula tonta y bufa, son como charlatanes de feria. 55.- Los reyes y cortesanos. La posición del soberano le proporciona infinidad de posibilidades que le apartan del recto camino. 56.- Los cortesanos, simples aduladores y buscadores de riquezas. 57.- Pontífices, cardenales y obispos, dedicados al boato y a la comodidad. Alegato contra la guerra. (El Papa mundano es Julio II). 60.- El cuidado pastoral, el superior delega su función al inferior y este a otro y así sucesivamente.

61.- La fortuna ama a los insensatos, mientras el sabio, hombre tímido, se muere de hambre. 62.- Cita a Horacio, Homero y Cicerón como pruebas a favor de la insensatez. 63.- Acomoda las escrituras a su idea de que la locura es la máxima sabiduría y felicidad. La vida humana no es más que el deporte de la insensatez. 64.- Los teólogos que cogen una frase de aquí y otra de allí a su conveniencia. 65.- San Pablo está a favor de los insensatos. Cristo dirige en el Evangelio invectivas contra escribas, fariseos y doctores de la ley, mientras defiende a los ignorantes. 66.- La religión cristiana tiene cierto parentesco con la insensatez. Los más locos son los poseídos por el ardor de la piedad. Coincidencia entre cristianos y platónicos (el mito de la caverna), el alma inmersa y atada por los lazos del cuerpo. Diferencia entre el hombre común (primero riquezas y placeres corporales) y el hombre piadoso (primero Dios, rechazan el dinero) concentrado en las facultades espirituales, el común en los sentidos. Distingue realidad sensible y realidad trascendente (platonismo). 67.- El cielo –ese premio supremo- no es más que una especie de locura, ya que es una enajenación, una salida de sí mismo. 68.- Epílogo: ¡Aplaudid, vivid, bebed, seguidores celebérrimos de la insensatez!

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