(L106) La abadía de Northanger (1818)


Jane Austen, La abadía de Northanger (1818)

Publicada originalmente en 1818, La abadía de Northanger narra la historia de Catherine Morland, una joven ingenua y aficionada a la lectura de novelas góticas. Invitada por los Tilney, que erróneamente la consideran una rica heredera, a pasar una temporada en su casa de campo, se dedicará a investigar tortuosos e imaginarios secretos de familia. Pero cuando finalmente todo se aclare y comprenda que la vida no es una novela, la inocente Catherine pondrá los pies en la tierra y encauzará su futuro según dictan las normas morales y sociales. Esta es quizá la novela más floja de Jane Austen (1775-1817), los personajes no tienen la profundidad ni complejidad de sus otras novelas, apenas están esbozados, tienen poco calado, prácticamente no evolucionan durante la narración.

A pesar de que el libro gira en torno a una historia de amor, la relación entre Catherine y Henry apenas tiene momentos relevantes. La narración se centra más en las costumbres de la época (sus viajes, balnearios, bailes, etc.) y en la relación que tienen las distintas familias que aparecen en el libro. La protagonista Catherine Morland, es una chica sencilla, nacida en el seno de una familia humilde, sin características destacables tanto a nivel físico (“A los quince años mejora en lo exterior pasando a ser casi guapa”) como de intelecto (“No es demasiado inteligente ni tiene especiales aptitudes”). La autora ya nos avisa de la improbabilidad de que una persona como Catherine devenga una heroína de novela pero Ms. Morland, oponiéndose al destino que le dicta su naturaleza, se convierte de forma tan inesperada como involuntaria en el centro de una más bien modesta aventura.

Invitada por unos amigos de la familia, Mrs. y Mrs. Allen, a pasar una temporada en Bath, Catherine descubrirá la amistad y el amor, aunque no exenta las dificultades que le vienen dadas por la inexperiencia de su edad y el desconocimiento de las normas sociales de clases más elevadas. La sociedad de la época tenía unas reglas muy estrictas en cuanto a las relaciones amorosas, veamos este fragmento: “Ninguna señorita debe enamorarse de un hombre sin que éste le haya declarado previamente su amor, tampoco debe estar bien el que una joven sueñe con un hombre antes de que éste haya soñado con ella”.

A todo esto se añade la gran afición de Catherine a la novela gótica; su gran aventura transcurre junto a su lectura de Las aventuras de Udolfo de Radcliffe (1794) de la novelista Ann Radcliffe, el romance gótico por antonomasia. Se convierte en adicta de esta novela, hasta el punto de preferir quedarse en casa leyendo a disfrutar de las relaciones sociales que le otorga su estancia en Bath. Tantas lecturas de novelas de este género despiertan en la joven Catherine una gran imaginación que la llevan a gestar, allí donde no hay nada fuera de lo común, su propia falsa experiencia del misterio gótico.

La historia de amor, a diferencia de otras novelas de la autora, queda relegada a un segundo plano en más de la mitad de la obra. La abadía de Northanger tiene un punto de humor, una nota distinta al tono de otras de sus novelas. Aunque no deja de empujar a sus protagonistas hacia el sentimentalismo que caracteriza sus novelas. Jane Austen muestra, más que critica, tanto los defectos de las clases sociales elevadas como la mala influencia de las novelas románticas, todo con ese tono irónico tan característico de la autora sólo atenuado por un estilo elegante. 

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