(L105) Murió la dulce paloma (1978)


Barbara Pym, Murió la dulce paloma (1978)

Segunda novela que comentamos de la autora británica Barbara Pym (1913-1980) por la que mi amiga Pilar Villanueva de Valladolid siente especial predilección, sobre todo por una novela ya comentada en el blog, Mujeres excelentes (1952).

Argumento: Humbrey Boyle, anticuario, viudo de casi sesenta años y su sobrino James de veinticuatro conocen a Leonora Eyre en una subasta de arte. Ella tiene una edad indefinida, cercana a los cincuenta, sabemos que vive de rentas: “sus padres le habían legado dinero bastante para poder vivir sin trabajar, si así lo prefería” (p. 19); ha intentado trabajar pero solo para ocupar el tiempo: “Después de la guerra había trabajado para el mismo editor que Meg, pero editar libros de texto no le parecía a Leonora un trabajo muy atractivo. Lo único bueno que tenía trabajar es que te dejaba menos tiempo para darle vueltas a las cosas, algo, al parecer, muy conveniente para la mayoría de mujeres de mediana edad” (p. 19). Le gusta lo victoriano y se siente atraída por James. También tiene una pasión musical por Puccini, su ópera preferida es Tosca.

Es dura de carácter, al hablar de la inquilina que tiene dice: “A mí me da pánico tenerla ahí arriba, por eso pienso deshacerme de ella en cuanto se le acabe el contrato” “Hay que ser duro con la gente mayor –dijo Leonora-. Es la única manera; de lo contrario, se te pegan como una lapa”. (p. 48) “Leonora cenó con su vecina Liz. Daba la impresión de que se había pasado todo el santo día con mujeres menos afortunadas que ella, se dijo…” (p. 56). También sabemos que es soltera y casi virgen “Leonora consideraba, con satisfacción, que su vida la presidía la tranquilidad de espíritu, sin más convulsión que el apacible recuerdo de emotivos instantes, ajena a las pasiones devastadoras. Pero, ¿había conocido, de verdad, la emotividad y la pasión? Un par de lacrimógenos numeritos en la cama –porque nunca había gozado con aquello- y listo. Se sentía aliviada al pensar que ya no tenía que preocuparse por cosas así.” (p. 18).

Podríamos decir que Leonora es una esteta, amante de la perfección, tal vez un poco diletante, le gusta la belleza, vestir bien (sobre todo los vestidos negros de chiffon), rodearse de gente culta y guapa con quien poder salir a cenar, al teatro, ópera, pasear, ir a las subastas, etc. Tiene un carácter bastante inglés así la ve su amiga Meg: “-¿Y cómo me ves entonces?- Le preguntó Leonora. Tranquilamente en tu perfecta casa, llevando una vida placentera y elegante. (…) -Pues no me ves precisamente muy humana; como una especie de fósil- protestó Leonora. No es eso lo que he querido decir. Es sólo que siempre te he visto como una persona que no se deja influir ni alterar por nada. Y no como yo… - Voy por un café. Mientras Meg volvía, Leonora estuvo pensando en lo que le había dicho. (…) Ni se consideraba fría ni era un fósil. Lo que sucedía era que pretendía que cada una de sus relaciones fuese perfecta, dentro de su estilo”. (p. 55)

La amistad con James va profundizando hasta que éste conoce a Phoebe, licenciada en filología inglesa, en una fiesta y se enrollan. Leonora ve peligrar sus deliciosas veladas con James y decide tomar medidas. James ha de hacer un viaje a España y Portugal en busca de antigüedades y mientras, Leonora se deshace de Miss Foxe sin ningún tipo de remordimiento para tener un apartamento libre a la vuelta de James…

Murió la dulce paloma (1978) es una novela muy recomendable para los amantes de la literatura inglesa, sofisticada, culta y a la vez tranquila.

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