(G38) Capritx (Terrassa, Barcelona)



En las afueras de la ciudad de Terrassa, Calle Padre Millán, 140, en medio de un barrio residencial se encuentra el pequeño pero coqueto restaurante Capritx. Verdaderamente es un capricho de su propietario el chef Artur Martínez, pues los comensales que caben en el recinto oscilan entre doce y dieciséis. Gracias a su reducido aforo la atención y el trato son cuidados y próximos. Como dicen en su presentación “Preferimos la simplicidad reflexionada a la complejidad forzada. Apostamos firmemente por la temporalidad de los alimentos, convicción que nos lleva a basar nuestra oferta exclusivamente en un formato de menús degustación que cambian 8 veces al año”.

Tienen dos menús degustación al mismo precio, el llamado tradición y el reflexión. Nos decantamos por el segundo “Visión más personal. Cocina de la esencia y la simplicidad reflexionada. Delicadeza y naturalidad. Materiales humildes y cotidianos llevados al máximo exponente sensorial”. Fiel a estas reflexiones, sus platos, moderadamente creativos, en los que no suelen intervenir más de tres ingredientes, se estructuran en torno a materias primas sencillas que se visten de fiesta con sensibilidad y refinamientos técnicos. "Siento pasión por los productos humildes, los desacreditados y los alimentos baratos".

Los entrantes fueron: cucurucho de pistacho y aguacate, bueno y original. Aceite del tipo “becaruda”, un aceite de la población de Ullastrell que se está recuperando y que no se comercializa, para untar con un pan de harinas ecológicas de la comarca, muy bueno.

El menú degustación consistió en ocho primeros y dos postres. La sensación global es la de ser un menú refrescante y de raciones medidas, pensado para no empachar al comensal. Empezamos por un mini gazpacho de tomate y gamba, bueno. Le siguió unos pimientos confitados y sus semillas torrefactas, correcto. Tomate “de banya” aliñado con comino (foto), muy bueno. Pepino relleno de oliva negra y anchoa, correcto. Raíz de apio a la carbonara (foto), excelente. Yema a la catalana con un caldo de cebolla y ajo (foto), bueno.




Los segundos, platos de más calado, consistieron en Pescado (merluza) en caldo ibérico con melón (foto), bueno. Ternera guisada con perlas de patata, muy melosa.

        
Los dos postres fueron sopa helada de frutas, muy buena y a la vez refrescante. Rocas de chocolate con menta y helado de nuez moscada, bueno, se tenía que comer en un orden determinado para producir el efecto deseado, el chocolate recuerda a la nutella de la infancia.

El vino fue un DO Penedés - Petit Caus de la Bodega Can Ràfols dels Caus. Un blanco afrutado mezcla de Chardonnay, Chenin Blanc, Macabeo, Muscat, Xarel·lo. Es un vino ecológico de esta bodega enclavada en el Macizo del Garraf. La elaboración de sus vinos es sensitiva e inteligente, buscando la elegancia en todos ellos. Un vino joven, fresco y goloso. La viña está en suelos arcillosocalcáreo, poco profundos. La fermentación es espontánea a 15º C durante 30 días, realizándose 3 filtraciones.

Como infusión un té rooibos y un café cortado. Los entretenimientos sin demasiado interés. Precio menú degustación 48 euros (IVA incluido) + bebidas + cafés. Fecha de la visita 23 de julio de 2011.

PUNTUACIÓN: 7

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