(L662) Las vacaciones de Maigret (1947)

Georges Simenon, Las vacaciones de Maigret (1947)

Aunque parezca mentira Maigret también se va de vacaciones. Casi obligado, eso sí. Seguramente para contentar a su mujer. Georges Simenon (1903-1989) lleva a su personaje a la costa francesa a pasar el mes de agosto. Una misteriosa muerte lo sacará de su aburrido letargo estival.

Argumento: tres días después de llegar a Les Sables d’Olonne, adonde habían ido a pasar las vacaciones, Madame Maigret ha tenido que ser operada de urgencias. “Le aseguro que han sido los mejillones, doctor, repetía Madame Maigret con desmayada sonrisa. Pero los médicos no sonreían, y se llevaron aparte a Maigret. Una apendicitis aguda, que debía operarse en caliente, con amenaza de peritonitis. El comisario se paseó arriba y abajo del corredor durante la operación, al mismo tiempo que un joven se esperaba a que diera a luz su mujer y se mordía las uñas hasta hacerse sangre”.

Madame Maigret está internada en un hospital regentado por monjas al cuidado de sor Marie des Anges. “Era jovencita. Su sonrosado semblante no tenía una arruga”. Maigret visita diariamente a su esposa. Le había recomendado el cirujano que no se quedara más de media hora. “Ahora había adquirido ya la costumbre. La cosa se había convertido en un rito. Se quedaba media hora. No tenía nada que decir. (...) Bien mirado, en circunstancias normales, ¿qué le contaba a su mujer cuando estaba con ella? A veces se lo preguntaba. Nada, en definitiva. Entonces, ¿por qué se pasaba el día echándola tanto de menos?”.

En una de sus visitas Maigret encuentra en el bolsillo de su americana un papelito que dice: “Por piedad, pida ver a la enferma del 15. No había firma. Sólo esas palabras”. El comisario se aloja en el Hotel Bel Air. Cuando le sirven el café a las ocho ya lleva despierto desde las seis. Es un hombre que vive para su trabajo y no sabe qué hacer durante las vacaciones. “Maigret disponía de un pequeño balcón. Se pasaba el rato allí, embutido en su batín, ante un paisaje realmente hermoso: la vasta y deslumbrante playa, el mar plagado de velas azules y blancas. Veía hincar en la arena los primeros parasoles a rayas, aparecer los primeros rapaces con bañador rojo”.

Pasados unos días Maigret se entera por su mujer que una chica joven que ocupaba la habitación número 15 ha muerto, por lo que decide hablar con el comisario Mansuy. La muerta tenía diecinueve años y se llamaba Lily Godreau. Era la cuñada del doctor Bellamy, un neurólogo de prestigio. Ambos iban en coche y ella salió despedida por la portezuela. “Un accidente. No cabe conjeturar otra cosa, ¿no?”.

Comentario: en cada lectura de sus novelas sabemos más cosas del comisario Maigret. Por ejemplo que empezó a estudiar medicina, curso tres años, pero la prematura muerte de su padre lo obligó a dejar los estudios. También sobre su fisonomía: “Sus espaldas seguían siendo las recias espaldas del comisario Maigret y su figura no dejaba de ser menos maciza”.

Su afición por el alcohol, es casi abusivo, al menos en esta novela bebe a todas horas: vino blanco, calvados, pouilly seco, aperitivos, aguardiente, Armañac. Da la sensación de que en alguna ocasión va un poco colocado. “volvía la cabeza al andar para que no se le notara el olor del calvados que se tomaba cada día después de comer”.

El método detectivesco de Maigret sigue siendo empático e intuitivo. Se pone en el lugar del sospechoso. En muchas ocasiones puede sentir lo que el otro siente. “Maigret, por su parte, se hallaba tan sensible frente a un interlocutor de su talla, y en un estado tan receptivo, que le parecía captar los menores matices del pensamiento del otro, y percibió una vaga decepción, un reproche no formulado”.

Las costumbres de la sociedad francesa de la época son reveladoras. Durante el funeral, los hombres se sientan en la parte derecha de la iglesia y las mujeres en la izquierda, sin mezclarse. El papel secundario de la mujer y el peso de la religión en los años cuarenta era todavía muy significativo.

La lectura de las novelas del comisario Maigret es un buen método para recuperar el gusto por la lectura. Muy apropiada también para despejarse después de una lectura más exigente. Simenon es un gran creador de ambientes. Nos parece que estamos en ese pequeño pueblecito de la costa francesa, Les Sables d’Olonne, donde Maigret nos va “presentado” a sus habitantes más significativos.  

BIBLIOGRAFÍA

AA.VV, Los mejores libros de George Simenon, El Mirall Llibres, Revista cultural, 2015.

J.L Rod, Señales de humo. Lo mejor de la cocina en lo mejor de la novela negra. Jules Maigret, Hufftington Post, 19/04/2015.

Joan de Sagarra, El comisario Maigret, El País, 05/09/1999.

Alice Silver, Jules Maigret – George Simenon, Mis detectives favorit@s, 06/04/2010.

George Simenon, Las vacaciones de Maigret, Tusquets, Barcelona, 1997.

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