(L739) Fulgentius (2020)
César Aira, Fulgentius (2020)
Continúo
comentando novelas de este polifacético escritor argentino. César Aira (Coronel Pringles, 1949)
no posee un estilo fácilmente identificable. Cada novela suya parece distinta
de la anterior, tanto por la temática como por la composición. Fulgentius,
la obra que nos ocupa hoy, nos lleva a la antigua Roma.
Argumento: el general Fabius
Excelsus Fulgentius ha escrito una tragedia sobre su vida que va a ser
representada por actores profesionales. “¿Por qué hacían tan grandes estos
anfiteatros? Entendía que su utilidad iba más allá de la actividad teatral
propiamente dicha; alojaban a las panateneas y otros eventos masivos. Pero aun
con la tradición milenaria que los justificaba, en el fondo eran inadecuados
para la tragedia.
Aparte de que los
actores tenían que forzar la voz, cuando no la amplificaban con bocinas, y se
perdían matices preciosos de expresión, estaba la lejanía, que conspiraba
contra la identificación, piedra basal del arte trágico. Habría abogado por un
teatro de cámara si hubiera sentido que la época estaba preparada para
semejante innovación. Y a decir verdad él tampoco estaba preparado: era un
genuino romano imperial, con todas las limitaciones que le imponía el estadio
de la civilización en el que había nacido”.
El gobernador
Cordatus de la ciudad de Vindoboria le ofrece una cena de despedida antes de
que parta en misión a tierras bárbaras. A la mañana siguiente ha de emprender
la marcha. La Legión Lupina, con seis mil hombres, lo espera. Tiene ya sesenta
y siete años. “Era uno de los generales más prestigiosos y experimentados de
Roma. Un historial de servicio tan nutrido como prolongado lo volvía pieza
insustituible en las políticas expansionistas necesitadas del concurso de las
armas; y no había iniciativa territorial que no lo necesitara. Cien campañas,
de un confín al otro del Imperio, lo habían visto al frente de las Legiones,
tan impetuoso como prudente, adelantándose a los hechos, un intelectual del
combate, manipulador de la tregua, paciente como piedra inerte en el asedio, en
el ataque sorpresa veloz como la roja lava corriendo por la pendiente del
volcán.
El cúmulo de
victorias no habría hecho de él más que una eficiente máquina de guerra, sin
sus capacidades políticas y administrativas, rubros ambos en los que el día
siguiente de la guerra revelaba el tendal de problemas. También ahí había
puesto en práctica virtudes infrecuentes. Como la Quimera, podía alternar en
simultáneo entre firmeza y elasticidad, haciendo que los que oían sus órdenes
se preguntaran en cuál escala las estaba profiriendo, y el tiempo que los
llevaba pensarlo era tiempo ganado para él”.
Retirado desde hacía dos años, le es encomendada la misión de pacificar
la Panonia. Durante el viaje no pierde ocasión de representar su tragedia en
las ciudades por las que pasa.
Comentario: la gran capacidad de César Aira para crear historias y mundos, unida a
su producción abundante y prolífica —más de cien libros—, lo convierte en un
escritor tan interesante como difícil de abarcar y, más aún, de clasificar. Su
obra desafía las categorías habituales: cada novela parece un experimento
autónomo, una variación inesperada que evita conscientemente la repetición.
Además, la brevedad de muchos de sus textos, que rara vez superan las
doscientas páginas, favorece una lectura ágil y poco comprometida en términos
de tiempo: si interesa, siempre se puede seguir leyendo Aira; si no, la
experiencia no se prolonga en exceso.
Fulgentius tampoco encaja del todo en lo que tradicionalmente se ha
llamado novela histórica. Aunque el marco sea la Roma imperial y abunden las
referencias a legiones, campañas militares y administración del Imperio, los
personajes son ficticios y la recreación histórica no persigue una fidelidad
exhaustiva. La historia antigua funciona más bien como un escenario simbólico,
un espacio de reflexión, que como un intento de reconstrucción rigurosa del
pasado. En este sentido, la obra se sitúa muy lejos de la densidad psicológica
y el rigor histórico de Memorias de Adriano (1951) de Marguerite Yourcenar,
aunque se deja leer con agrado y ofrece momentos de notable lucidez.
El verdadero núcleo de la novela no es la guerra ni la política imperial,
sino la conciencia del paso del tiempo y el deseo de trascendencia. Fulgentius,
general prestigioso y ya entrado en años, se enfrenta a la necesidad de otorgar
sentido a su vida mediante la escritura y la representación de una tragedia
autobiográfica. Ese gesto —convertir la propia existencia en obra teatral—
puede leerse como una metáfora del impulso humano por fijar una identidad y
dejar una huella antes de la desaparición. La literatura aparece, así como un
último campo de batalla, quizá el más decisivo, en el que el protagonista
intenta dominar el caos de su experiencia vital.
Este afán de trascendencia, de encontrar un significado a la existencia,
es un tema universal que suele intensificarse al llegar a la madurez o al
comenzar a superarla. En ese sentido, el personaje de Fulgentius parece
dialogar tanto con el lector estableciendo un juego ambiguo entre ficción y
reflexión personal. Aira, con su estilo aparentemente liviano, pero
conceptualmente inquieto, propone una novela que, sin grandes alardes formales,
invita a pensar sobre el tiempo, la memoria y el lugar que ocupa el arte en la
vida humana.
BIBLIOGRAFÍA
César Aira, Fulgentius, Mondadori, Barcelona, 2020.
Marcelo Garmendia,
“Fulgentius” de César Aira o el uso
desviado de lo autobiográfico,
Revista El Diletante, 24/06/2020.
Georg Lukács, La
novela histórica, Ediciones Era, México, 1966.
Javier Ors, César Aira: «La literatura como arte
ya no la practica casi nadie»,
Zenda Libros, 05/03/2020.
Julio Premat, “César
Aira y la invención como método”, en Cuadernos LIRICO, nº 21, 2020.

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