(G398) Casa Fernández (Barcelona).
Seguimos recorriendo bodegas y restaurantes asequibles
de Barcelona. Hoy hemos visitado Casa
Fernández (Santaló, 46, Sarrià-Sant Gervasi, 08021 Barcelona).
Casa Fernández inició su actividad en mayo de 1989, a
las puertas de la Barcelona olímpica, bajo la denominación de Real Compañía
Cervecera Casa Fernández. Javier de las Muelas quiso rendir homenaje a su madre
dando al establecimiento su apellido materno, motivo por el cual hoy es
conocido por la mayoría de los barceloneses.
Optamos por un tapeo consistente que terminó
convirtiéndose en una comida agradable, como suele ocurrir cuando se comparte
mesa con buenos amigos. Comenzamos con una ostra francesa n.º 3 (foto), de correcta calidad y frescura,
aunque sin alcanzar un nivel especialmente memorable. Le siguió una croqueta de
marisco (foto), cremosa, bien ligada
y con un intenso sabor marino; excelente.
Continuamos con una ensaladilla rusa con ventresca y
piparras (foto), equilibrada y
sabrosa, donde la calidad de la ventresca aporta un plus de personalidad al
conjunto. Notable. Después llegó la morcilla de Burgos (foto), elaborada con arroz, plenamente convincente tanto por sabor
como por textura.
Los bastoncitos de berenjena a la andaluza con miel de
caña (foto) resultaron crujientes y deliciosos,
evocando sabores tradicionales que me transportaron directamente a recuerdos de
la infancia. Finalizamos la parte salada con un tartar de salmón con aguacate y
mango (foto), fresco, bien
equilibrado y muy armonioso en boca, gracias al contraste entre el punto graso
del salmón y las notas dulces del mango.
Para el postre elegimos una espuma de crema catalana
con frutos rojos (foto), ligera,
refrescante y digestiva, un final acertado para una comida basada en el tapeo.
Para beber tomamos agua mineral y una Turia
Tostada de barril. Se trata de una cerveza nacida en Valencia, aunque
actualmente elaborada en Murcia, que destaca por su buen equilibrio entre el
amargor del lúpulo y las notas de malta tostada. Resulta una compañera ideal
para este tipo de cocina informal y variada. El tapeo, en nuestra opinión,
armoniza generalmente mejor con la cerveza que con el vino, por lo que habitualmente
prescindimos de este último. El pan blanco, correcto, aunque sin aportar nada
especialmente destacable.
El servicio fue atento, profesional y eficiente,
mientras que la clientela respondía al perfil habitual de la zona, con
predominio de un público de mediana edad en adelante. En definitiva, Casa
Fernández sigue siendo uno de esos clásicos barceloneses que mantienen su
vigencia gracias a una cocina reconocible y un ambiente confortable, razones
más que suficientes para visitarlo con cierta frecuencia.
Precio a la carta: 35 € por persona, sin cafés.
Fecha de la visita: 16 de junio de 2026.
PUNTUACIÓN: 6,5
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