(L80) La fiesta del Chivo (2000)


Mario Vargas Llosa, La fiesta del Chivo (2000)

Hemos adelantado la publicación de La Fiesta del Chivo (2000) del peruano Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) para homenajearlo por la reciente concesión del Premio Nobel de Literatura 2010.

En la narrativa latinoamericana existe una larga tradición de novelas que abordan la figura del dictador. Fieles exponentes de esta línea argumental son El Señor Presidente (1946) de Miguel Ángel Asturias; Yo, el Supremo (1974) de Augusto Roa Bastos; El Recurso del Método (1974) de Alejo Carpentier y El Otoño del Patriarca (1975) de Gabriel García Márquez. Sin embargo, este interés por indagar en el imaginario de caudillos y tiranos no es patrimonio exclusivo del llamado "Boom Latinoamericano". El escritor argentino José Mármol ya en 1855 describía el ambiente de la dictadura de Juan Manuel de Rosas en su novela Amalia y por supuesto nosotros tenemos el Tirano Banderas (1926) de Valle-Inclán. (1)

La Fiesta del Chivo se inscribe dentro de esta tradición literaria. La novela recrea los últimos días del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo (1891-1961), que tuvo el poder absoluto de su país entre 1930 y 1961.


La novela sigue tres líneas narrativas entrelazadas. La primera se refiere a una mujer, Urania Cabral, que está de vuelta en la República Dominicana, después de una larga ausencia, para visitar a su padre enfermo, y que termina recordando los incidentes de su juventud y revelando un antiguo secreto a su tía y primas. (Urania. Capítulos 1, 4, 7, 10, 13, 16, 24). La segunda describe a los asesinos de Trujillo, muchos de los cuales habían sido leales al gobierno, mientras esperan el coche del Presidente esa noche. Después del asesinato, esta historia nos muestra la persecución a los asesinos. (Los conspiradores, 3, 6, 9, 12, 15, 18, 19, 21, 23 (Antonio Imbert). La tercera historia se centra en el último día en la vida de Trujillo desde el momento en que se despierta en adelante, y nos muestra el círculo interno del régimen, al que el padre de Urania, una vez perteneció. (El Poder, Trujillo. Capítulos 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20 (el general Román), 22 (El Presidente Balaguer).

La novela es, pues, un retrato caleidoscópico del poder dictatorial, incluidos sus efectos psicológicos, y su impacto a largo plazo. Los temas de la novela incluyen la naturaleza del poder y la corrupción, y su relación con el machismo y la perversión sexual en una sociedad rígidamente jerárquica con papeles de género rígidos. La memoria, y el proceso de recordar, es también un tema importante, sobre todo en la narración de como Urania recuerda su juventud en la República Dominicana. Su historia (y el libro como un todo) termina cuando ella narra los terribles acontecimientos que condujeron a su salida del país a la edad de 14 años.

La historia de Urania da inicio y término a la obra, en el mismo espacio, el Hotel Jaragua. Este personaje es, sin duda, el eje principal de la narración que nos entrega una perspectiva histórica del pasado de República Dominicana y también de su historia contemporánea. Esta voz femenina también se nos revela como un símbolo de lo que fue la mujer durante la dictadura trujillista. Es un personaje que se resiste al sometimiento del machismo caribeño, llevado al extremo por el "Chivo", apodo de Trujillo. Para el dictador, el sexo constituía un símbolo del poder, de su virilidad; por lo que la mujer era un objeto del que se disponía; Trujillo además humillaba a sus colaboradores al acostarse con sus mujeres.

La segunda línea de desarrollo de la novela es la reconstrucción de la larga espera de los conspiradores en una carretera en las afueras de Ciudad Trujillo, nombre impuesto por el dictador a la antigua Santo Domingo. Antonio de la Maza, Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá (el Turco), Tony Imbert, Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño y Fifí Pastoriza, todos ex trujillistas, han asumido la misión de ajusticiar al Padre de la Patria Nueva, al Jefe Máximo. Los capítulos de esta línea del relato describen las circunstancias fortuitas de encuentro y los vínculos que van estableciendo los conspiradores para llegar a la conclusión de que el asesinato de Trujillo es la única salida para rescatar al país del estado de miedo y corrupción en que ha caído.

El tercer plano narrativo se instala en la propia voz y conciencia del dictador dominicano y la ambigua relación que establece con sus colaboradores más cercanos, entre ellos, el jefe del temido Servicio de Inteligencia Militar (SIM) Johnny Abbes; el senador Henry Chirinos, el presidente "fantoche" Joaquín Balaguer, experto en artimañas jurídico-constitucionales; el ministro de las Fuerzas Armadas, general José René Román, y el presidente del Senado, Agustín Cabral, "Cerebrito", padre de Urania, caído en desgracia a pesar de entregar 30 años de su vida a la defensa de la obra del Benefactor. Resulta curioso comprobar cómo gente brillante es dominada por alguien inferior a ellos en el nivel intelectual, pero no así en cuanto al conocimiento del ser humano, de sus miedos y sus puntos débiles.

La cuidadosa arquitectura narrativa de Vargas Llosa nos presenta como de costumbre una novela totalizadora, múltiples voces, juegos con el tiempo, datos escondidos, y discursos entretejidos. La Urania adulta que reflexiona y odia, se mezcla con la Urania niña y adolescente huérfana de madre, piadosa, y aplicada, que adora y cree ciegamente en su padre. Urania recuerda el tiempo en que el doctor Agustín Cabral, apodado "Cerebrito", era colaborador cercano y sincero admirador de Trujillo. Luego el padre se desdibuja ante la desesperación que lo embargó cuando sin saber por qué había caído en desgracia frente a su venerado jefe, el dictador.

Vargas Llosa arremete con fuerza contra esas pretensiones de beatificación del lenguaje. Así incorpora al léxico universal el güebo, singador, fálico, maricón, lambe-culo, rompe-coñito, mete-dedo, hijo de la gran puta, maipiolo, mierda, orine, etc.

Vargas Llosa entrelaza elementos de ficción y los acontecimientos históricos: el libro no es un documental, aunque a veces parezca un docudrama, a mi modo de ver sobra un poco la gran abundancia de datos que lastran un poco el aspecto narrativo. La familia Cabral, por ejemplo, es completamente ficticia. Por otro lado, los personajes de Trujillo y de los asesinos de Trujillo son tomados de los registros históricos; Vargas Llosa teje reales incidentes de brutalidad y opresión en las historias de estas personas, para iluminar la naturaleza del régimen y las respuestas que provoca. Una buena ocasión para acercarnos al universo y a la literatura de Mario Vargas Llosa.

NOTAS:

1.- Neslihan Kadykoylu, La evolución del tema de la dictadura y el tema del dictador en la novela latioamericana, UNAM, Cuadernos Americanos, México, 2012/2, pp. 221-238.

Comentarios

  1. Es algo completamente irracional, pero no he leído nada de Mario Vargas Llosa porque me repele un poco el autor. Insisto en que no tengo motivos para ello, pero mi instinto prefiere otros autores.

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  2. Los prejuicios se tienen que dejar aparte. Hazlo y descubrirás a un gran escritor. Un saludo.

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  3. Lo pondré entonces en la categoría de "posibles", a ver qué cae suyo.

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  4. Yo pensaba lo mismo que tú hasta que leí "Como pez en el agua" ahi lo comprendi como ser humano y si bien no comulgamos politicamente, lo respeto y descubrí un mundo fascinante en sus obras.

    Atte.

    Luis Castañeda

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