Ernesto Sábato (1911-2011)


Ayer murió uno de los últimos grandes de la literatura argentina, Ernesto Sábato (1911-2011). De formación científica-técnica, fue Doctor en Física, abandonó la ciencia donde, seguramente, hubiera tenido un papel destacado[1] por la literatura y en el cambio ganamos nosotros.

“Me llamo Ernesto, porque cuando nací, el 24 de junio de 1911, día del nacimiento de san Juan Bautista, acaba de morir el otro Ernesto, al que, aun en su vejez, mi madre siguió llamando Ernestito, porque murió siendo una criatura. “Aquel niño no era para este mundo, decía. Creo que nunca la vi llorar –tan estoica y valiente fue a lo largo de su vida- pero, seguramente, lo hay hecho a solas. Y tenía noventa años cuando mencionó, mencionó, por última vez, con sus ojos humedecidos, al remoto Ernestito. Lo que prueba que los años, las desdichas, las desilusiones, lejos de facilitar el olvido, como se suele creer, tristemente lo refuerzan”[2]

Sobre la educación nos dijo estas bonitas palabras: “La educación es lo menos material que existe, pero lo más decisivo en el porvenir de un pueblo, ya que es su fortaleza espiritual; y por eso es avasallada por quienes pretenden vender al país como oficinas de los grandes consorcios extranjeros. Si, queridos maestros, continúen resistiendo, porque no podemos permitir que la educación se convierta en un privilegio”[3]

“A medida que nos acercamos a la muerte, también nos inclinamos hacia la tierra en que trascurrió nuestra infancia. Melancólicamente rememoro ese universo remoto y lejano ahora condensado en un rostro, en una humilde plaza, en una calle”[4]

“El hombre se expresa para llegar a los demás, para salir del cautiverio de su soledad. (…) Cuando somos sensibles, cuando nuestros poros no están cubiertos de las implacables capas, la cercanía con la presencia humana nos sacude, nos alienta, comprendemos que es el otro el que siempre nos salva”.[5]

Fue una persona comprometida con los derechos humanos. Terminada la dictadura, Ernesto Sabato recibió el encargo del primer presidente democrático, el radical Raúl Alfonsín, de formar parte de la recién creada CONADEP. El equipo de investigación de la Comisión recogió el testimonio y documentó minuciosamente 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura.

“No hay dictaduras malas y dictaduras buenas, todas con igualmente abominables, como tampoco hay torturas atroces y torturas beneficiosas.” Quizá por mi formación anarquista, he sido siempre una especie de francotirador solitario, perteneciente a esa clase de escritores de quienes señaló Camus: “Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen”.[6] “Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que el mundo entero, que su fin es promover el bien común”[7]

Sabato afirmaba creer en el hombre, "a pesar de ser el animal más siniestro. "La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, hay que morirse", se quejaba.

Rebuscando en mi biblioteca los libros que he leído de él, y que os recomiendo, son: El túnel (1948); Sobre héroes y tumbas (1961); Antes del fin (1999); La resistencia (2000).


[1] Fue becado para el Laboratorio Curie de París para realizar trabajos de investigación sobre radiaciones atómicas y trabajo también en el MIT.
[2] Ernesto Sábato, Antes del fin, Seix Barral, Barcelona, 1999, pág. 21.
[3] Ibidem, pág. 113.
[4] Ibidem, pág. 33.
[5] Ernesto Sábato, La resistencia, Seix Barral, Barcelona, 2000, págs. 19-20.
[6] Ernesto Sábato, Antes del fin, Seix Barral, Barcelona, 1999, pág. 62-63.
[7] Ibidem, pág. 180.

Comentarios

  1. xavalin, siempre al quite
    molt bè

    un saludo,
    Aureli Hidalgo

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  2. Hola Tomás: me encantó la película "El secreto de sus ojos". Ricardo Darín está espléndido. Y también la novela "El túnel", de Sábato (volveré a releerla en breve).

    Gracias por la postal. Resulta que me sigue gustando recibir postales como cuando era jovencita. Y ya casi nadie las manda. De nuevo, gracias.

    Nos veremos en El surco
    Adelaida

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