(L266) La caza del carnero salvaje (1982)


Haruki Murakami, La caza del carnero salvaje (1982)

Primera novela que os traigo de este afamado escritor japonés. Haruki Murakami (Kioto, 1949). Le pasa un poco como a Woody Allen, tiene defensores y detractores acérrimos. Con La caza del carnero salvaje (1982) voy a intentar desentrañar algunas de las claves de su escritura, e intentar comprender el porqué del éxito de algunas de sus novelas en Occidente.

Argumento: El narrador sin nombre asiste al entierro de una chica a la que había conocido, la acción se desarrolla en julio de 1978, en una barriada degradada de Tokio. La conoció en un bar de la universidad en otoño de 1969. Recuerda que se acostaba con todos. Los martes por la noche se acercaba a su apartamento a cenar y pasar la noche con él. Recuerdan el 25 de noviembre de 1970 cuando se suicidó el escritor Mishima. Después del entierro vuelve a casa borracho. Su mujer lo está esperando. Ha recogido sus cosas y le pide que se las envíe al nuevo domicilio. Acaban de divorciarse. La pareja se fue distanciando; ella se acostaba con uno de sus amigos hasta que decidió irse a vivir con él.

El protagonista recuerda las visitas al acuario y la vista del pene de ballena disecado. Sale con una chica que tiene tres oficios: correctora de pruebas de imprenta, modelo de orejas y acompañante al servicio de una agencia de señores distinguidos. Conoció a la chica al poco de separarse de su mujer. Él trabaja en una agencia de publicidad y tienen un proyecto en el que salen unas orejas. Queda cautivado por la modelo y la invita a cenar en un restaurante francés. Deciden hacerse amigos y contarse sus vidas. Ella lleva sus orejas ocultas, como deferencia hacia él se ata el pelo con una cinta. Su belleza era superior a lo que había imaginado. Era tan expansiva como la energía del cosmos. Viven juntos mientras ejercen sus respectivas profesiones.

Su socio en la agencia de publicidad y amigo de universidad se ha entregado a la bebida. Aunque el negocio les va bien, no es feliz. Reciben la visita de un hombre muy elegante que no llega a los cuarenta años, lleva la manicura muy cuidada; viene de parte de un señor muy poderoso vinculado a la extrema derecha. Les pide que retiren una publicidad en que aparece un paisaje de Hokkaido con un rebaño de carneros. Le ofrece cubrir las pérdidas que les ocasione por la retirada del anuncio. Además quiere saber dónde se hizo la foto de los carneros, quien la envío y con qué intención lo hizo. Cuando llega a su apartamento se lo cuenta todo a la chica de las orejas y ésta lo anima, incluso se ofrece a acompañarlo. Hacen los preparativos del viaje en busca del paisaje y de los carneros, se despide de su socio y junto a la chica cogen un avión a Sapporo, rumbo a las lejanas y misteriosas montañas de Hokkaido…

Comentario: La caza del carnero salvaje (1982) es una novela extraña y desconcertante: al terminar su lectura, el lector queda perplejo, con la sensación de no saber muy bien si ha sido víctima de una broma o si se le escapa algo esencial. Ninguno de los protagonistas —el narrador treintañero, la chica de las orejas, el amigo de la agencia de publicidad, el Hombre Elegante, Ratón, entre otros— tiene nombre propio, lo que refuerza la idea de anonimato y despersonalización en la sociedad contemporánea.

La obra comienza como una novela de corte realista, casi cotidiana, pero a medida que avanza va incorporando elementos fantásticos e inquietantes que desdibujan los límites entre lo racional y lo irracional. Murakami construye así un relato que explora la soledad profunda de sus personajes, la dificultad de establecer vínculos humanos auténticos en las grandes aglomeraciones urbanas y el desencanto existencial del protagonista, atrapado en una vida que parece carecer de sentido y dirección.

¿Qué distingue a Haruki Murakami de otros autores japoneses? En primer lugar, la clara influencia de la literatura estadounidense, de la que fue lector voraz, tanto en el estilo narrativo como en los temas y referencias culturales. Sus personajes suelen ser jóvenes o adultos jóvenes marcados por la soledad, el desarraigo y una búsqueda casi desesperada del amor o de algún tipo de redención personal. Esta combinación convierte sus textos en relatos de una gran carga poética y emocional, capaces de gustar tanto a lectores orientales como occidentales.

Otro rasgo recurrente en su obra es la presencia de la muerte, a menudo ligada al suicidio de personajes jóvenes, un elemento que atraviesa muchas de sus novelas y que subraya el malestar existencial y la fragilidad emocional de sus protagonistas. A ello se suma la constante mezcla de lo imaginario y lo fantástico, que produce un efecto perturbador y desconcertante, obligando al lector a cuestionar la naturaleza de la realidad que se le presenta.

Por último, la pasión de Murakami por la música pop —fruto, entre otras cosas, de su experiencia trabajando durante una larga temporada en una tienda de discos— se refleja de forma clara en sus novelas, donde las referencias musicales no solo ambientan la narración, sino que funcionan como un lenguaje emocional que acompaña y define a los personajes.

Con el tiempo también comentaremos en el blog otras dos novelas notables: Tokio Blues (Norwegian Wood) (1987) y Kafka en la orilla (2002). 

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