(L646) Dolores Claiborne (1992)
Stephen King, Dolores Claiborne (1992)
Segunda novela que leo de
este escritor norteamericano de culto, para los lectores de misterio y terror. Stephen King (Portland
(Maine), 1947) es denostado y ensalzado a partes iguales por el
público. No pensaba volver a él de momento pero una recomendación de mi amiga Manoli, del
Club de Lectura de Olesa, me ha hecho leer esta obra en concreto.
Argumento: Dolores
Claiborne es interrogada por el policía Andy Bissete y por Frank. La
conversación la está grabando Nancy Bannister. Les dice que ella no mató
empujando por las escaleras a Vera Donoban, para quien trabajaba de cuidadora.
Sí confiesa que hace veintiséis años mató a su marido, Joe St. George, aunque
nadie pudo probarlo.
Era el verano de 1963 y
se quedó con tres críos y sin un dólar. Entonces apareció Vera que tenía
dinero, había enviudado y la contrató como ama de llaves. A la muerte del
marido se va a vivir con ella como eso que se llama “compañía de pago”. Además,
Vera ha tenido algún ataque de corazón serio por lo que la tenía que lavar y
limpiar. Era una persona de trato difícil. “Se han de hacer las cosas a su
manera sino atente a las consecuencias”.
Dolores empezó a trabajar
con Vera por horas en 1948 con apenas veintidós años y ya entonces tenía
problemas en su matrimonio. Vera era una persona dura pero era justa “si las
cosas no se hacían de cierta manera, le entrañaba dolores de cabeza o de
estómago”. Se tenía que tender las sábanas con seis pinzas, no con cuatro.
A partir de 1985 Vera depende
de Dolores para todo. Si no la levanta ella y la pone en la silla de ruedas se
quedaría en la cama todo el día. Ha aumentado veinte kilos de eso que se ha
dado en llamar “la grasa de los viejos”. También se está quedando ciega. Aunque
tenía días confusos, todavía estaba lúcida. Vera se caga encima a posta para
fastidiar a Dolores. “Era su forma de ser cabrona y malvada”.
A veces tenía
alucinaciones y había cosas absurdas que le daban miedo. “¡Pobre vieja! Supongo
que ninguno de nosotros sabe lo que significa ser tan viejo y que te sigan unos
diablos que no consigues explicar ni siquiera a ti mismo”. (...) “Tal vez tomé
algo de su miedo y lo hice mío. ¿Creéis que estas cosas pasan en la vida real,
o sólo en esas novelas baratas que se venden en los quioscos? Yo no lo sé...
pero sí que ese sueño me dio un miedo del copón”.
Luego nos cuenta cómo
conoció a su marido, por qué se casó, las palizas que le daba, recuerda que con
sus padres también había pasado. Se llamaba “corrección en el hogar” y era
bastante común en la época. Hasta que un día se hartó y se revolvió de tal
manera que su marido no volvió a ponerle la mano encima.
Un eclipse que sucederá el sábado 20 de julio de 1963 dará la solución a los problemas de Dolores.
Comentario:
la adaptación al cine de varias de sus novelas le ha dado fama mundial. Su
prosa es ágil, cinematografía y fácil. Al alcance de cualquier lector novato o
medio. Sin embargo le tengo que reconocer cierta maestría para llevarnos a
donde él quiere.
El lenguaje de Dolores es
vulgar (ex: cabrona, me dio un miedo del copón, en el quinto pino, una vieja
puta mal hablada, con la minga enganchada en la puerta del redil, ahí sentado
como si fuera el Gran Poder del ojete de culo, el dinero que había afanando, a
cascarla por ahí, etc.), no tiene estudios, se ha dedicado a lavar suelos y
wáteres toda su vida, pero no tiene un pelo de tonta.
Dolores tiene visiones
que ella cree ver a través de su “tercer ojo”. Concepto de las religiones
orientales (hinduismo y taoísmo) en que se accede a una fase superior de
conocimiento, una percepción que se podría considerar más allá de lo normal, en
que ella puede oír cosas que le dice Vera.
Dolores Clairbone tiene
visiones de una niña que está viendo el eclipse, una chica que tiene problemas.
Este personaje aparece también en la novela El juego de Gerald (1992).
En dicha novela también se narra esta anécdota, pero desde el punto de vista de
la niña.
Es una novela
costumbrista de las clases pobres del estado de Maine, concretamente en las
localidades de Ellworth y la isla de Little Tall. Se parece más a una novela
policiaca que a una de misterio o terror. Es un monólogo en que solamente habla
Dolores, los otros personajes le preguntan cosas, pero todo lo que sabemos es
lo que ella nos cuenta través de su voz.
Dentro de la amplia
bibliografía de Stephen King se pueden encontrar notables obras que se alejan
por completo del género del terror. Demostrando así su gran versatilidad a la
hora de escribir. Dolores Claiborne
es un claro ejemplo de esto. Pues, aunque se encuentren algunos elementos de
terror dentro de esta novela, su trama general entra dentro del campo del
drama.
Existe una adaptación
cinematográfica dirigida por Taylor Hackford y protagonizada por Kathy Bates y
Jennifer Jason Leigh, la cual fue estrenada en 1995 con el título de Eclipse total.
BIBLIOGRAFÍA
Alex Grandío, Stephen King: vida
y obra del maestro del terror, Psicología y Mente, 29/07/2017.
Stephen King, Dolores Claiborne, Ediciones B, Barcelona,
1993.
Lala Toutonián, Los 75 años del Maestro del Terror: el día que Stephen King se sintió en una novela... de Stephen King y casi muere, Diario Clarín, 21/09/2022.
Comentarios
Publicar un comentario