(L734) Fortuna (2022)

Hernán Díaz, Fortuna (2022)

Hoy os traigo un nuevo e interesante Premio Pulitzer. Hernán Díaz (Buenos Aires, 1973) es un escritor argentino que escribe en lengua inglesa y que tiene la doble nacionalidad argentina-norteamericana. Su obra Fortuna (2022) podría ser una de las grandes novelas sobre los negocios y el dinero, junto a clásicos como La hoguera de las vanidades (1987) de Tom Wolff, American Psycho (1991) de Beat Easton Ellis o El lobo de Wall Street (2007) de Jordan Belfort.

SINOPSIS

Obligaciones. Una novela por Harold Vanner. La historia familiar del padre de Benjamin Rask. “Según la contraportada de la Biblia familiar de los Rask, en 1662 los antepasados de su padre migraron de Copenhague a Glasgow, donde empezaron a importar tabaco de las Colonias. Durante el siglo siguiente, su negocio prosperó y se expandió hasta el punto de que parte de la familia se trasladó a América para supervisar mejor a sus proveedores y controlar todos los aspectos de la producción. Tres generaciones más tarde, el padre de Benjamin, Solomon, compró las acciones de todos sus parientes y de los inversores externos. Dirigida ya solo por él, la compañía siguió floreciendo, y Solomon no tardó en convertirse en uno de los tratantes de tabaco más importantes de la Costa Este”.

Confinado la mayor parte del tiempo en su habitación y en las de las ayas “Su crianza solitaria no lo preparó para el internado. Durante el primer trimestre, fue objeto de humillaciones y pequeñas crueldades a diario. Con el tiempo, sin embargo, sus compañeros de clase descubrieron que su impasibilidad lo convertía en una víctima poco satisfactoria y terminaron por dejarlo en paz. No se relacionaba con los demás y sus resultados eran desapasionadamente excelentes en todas las asignaturas. Al final de cada año académico, tras otorgarle todos los honores y distinciones disponibles, todos sus profesores le recordaban sin falta que estaba destinado a reportarle una gran gloria a la Academia”.

“La experiencia de Bejamin en la universidad fue un eco amplificado de sus años de colegial. Tenía las mismas deficiencias y talentos, pero ahora daba la impresión de haber desarrollado una especie de afecto frío hacia las primeras y un desprecio silencioso por los segundos. Algunos de los rasgos más destacados de su linaje parecían haber tocado a su fin con él. No podía parecerse menos a su padre, que en cuanto entraba en una habitación hacía que todos los que la ocupaban gravitaran en torno a él, y tampoco tenía nada en común con su madre, que seguramente jamás había pasado un día de su vida sola. Aquellas discrepancias con sus padres se acentuaron todavía más después de su graduación. Volvió a la ciudad desde Nueva Inglaterra y fracasó allí donde la mayoría de sus conocidos prosperaban: era inepto en el deporte, apático en sociedad, poco entusiasta en el beber, indiferente en el juego y desapasionado en el amor. Le debía su fortuna al tabaco y ni siquiera fumaba. Quienes lo acusaban de frugalidad excesiva no entendían que, en verdad, carecía de apetitos que reprimir”.

El crecimiento de su fortuna fue como sigue: “Empezó con un mensajero, a quien Benjamin mandaba a recorrer la ciudad con certificados de acciones, bonos y otros documentos. Al cabo de unos días, el muchacho le hizo saber que necesitaba ayuda. Además de un mensajero adicional, Benjamin contrató a una telefonista y a un secretario, que pronto le informó de que tampoco se las podía arreglar solo. Tratar con sus empleados le estaba quitando un tiempo que era vital para su negocio, de manera que Benjamin contrató a un asistente. Y como llevar la contabilidad simplemente se había vuelto demasiado trabajoso, se hizo con los servicios de un contable. Para cuando su asistente trajo a un asistente, Rask perdió la cuenta de los nuevos empleados y dejó de molestarse en recordar la cara y el nombre de nadie.

No le costó encontrar comprador para la empresa paterna. Benjamin animó a un fabricante de Virginia y a una sociedad mercantil del Reino Unido a que pujaran entre sí.

Deseoso de distanciarse de aquella parte de su pasado, le alegró ver como los británicos se imponían en la puja, lo cual mandaba a la compañía tabacalera de vuelta a casa. Pero lo que más lo satisfizo fue que, con los beneficios de aquella venta, pasó a poder trabajar en un plano superior, gestionar un nuevo nivel de riesgo y financiar transacciones a largo plazo que en el pasado ni siquiera se habría podido plantear.

Quienes lo rodeaban veían con perplejidad como sus posesiones se reducían de forma directamente proporcional al crecimiento de su riqueza. Vendió todas las propiedades que le quedaban a la familia, incluyendo la casa de la calle 17, y todo lo que había en ellas. Su ropa y sus papeles cupieron en dos baúles que se enviaron al Hotel Wagstaff, donde reservó una suite”.

Los Brevoort, una familia antigua de Albany, “cuya fortuna había abandonado el apellido”, se trasladan a Nueva York a pocas manzanas de la mansión de Benjamín Rask. Viajan por Europa alojándose en casa de amistades, conocidos o recomendados, todos ellos expatriados americanos. Esta itinerancia llevó a su única hija, Helen Brevoort, a no tener amistades. Llevan ya cuatro años por Europa. El matrimonio se pelea con asiduidad. La señora Catherine Brevoort está cansada de los disparates de su marido y de su incapacidad para mantener a la familia. La madre utiliza las habilidades mentales de Helen para expandir aquellas amistades. El asesinato del archiduque Francisco Fernando los coge en Suiza. Estalla la guerra y la comunidad de veraneantes americanos se encuentra atrapada. El padre, cada vez más alejado de la realidad tiene que ser internado en un sanatorio. Helen conoce durante un paseo, de forma casual, a Sheldon Lloyd, la mano derecho del señor Benjamin Rask. Cena varias veces con la familia que acoge a la joven, los Betterley, intentando impresionarla sin que ella le haga demasiado caso.

La señora Brevoort maniobra hábilmente para que el joven las lleve a Génova y de allí a Nueva York, alojándose en el apartamento de una difunta tía suya que no ha encontrado el momento de vender. La arrogancia de Sheldon lo llevó a invitar a madre e hija a la gala benéfica por la Cruz Roja que se iba a celebrar en casa del señor Rask. Los hábiles movimientos de Catherine Brevoort, que apuntan más alto, harán que el señor Rask le pida la mano de Helen.

El matrimonio de dos seres silenciosos y ajenos a los ruidos de la sociedad parece en un principio ideal. Ambos se compaginan a las mil maravillas y aprecian la mutua inteligencia, pero con el tiempo, desarreglos emocionales de Helen, harán que caiga en una profunda depresión. Será llevada, por expresa petición suya, a la clínica de Suiza donde estuvo ingresado su padre y de la cual se escapó para no saber ya más de él.

Mi vida de Andrew Bevel. Esquemáticamente nos relata la vida y negocios de su padre y de su abuelo. Así como sus logros en las crisis de 1907. En 1919 conoce a la que será su esposa, Mildred, proveniente de Europa donde se vio atrapada junto a sus padres durante la Gran Guerra. De ella sabemos de su pasión filantrópica y de su prematura muerte en un sanatorio de Suiza. Brevel nos habla de sus logros en las finanzas y en el crecimiento de América durante los años veinte, así como de la crisis especulativa de 1929. [Es el libro que Ida Partenza dejó a medio escribir.]

Recuerdos de unas memorias por Ida Partenza. En ellos la escritora recuerda su relación con la casa de los Bevel para los que trabajó a partir de 1938 como secretaria para Inversiones Bevel en Wall Street. Pero Andrew Bevel la quiere para que escriba su biografía, para refutar la novela de Harold Vanner de la cual dice que está llena de mentiras e inexactitudes.

Cincuenta años después Ida Partenza, consagrada ya como escritora, encontrará en los archivos de la Fundación Bevel un diario escrito por Mildred Bevel y titulado Futuros que le dará respuestas a las incógnitas que le planteó en su momento la relación entre el matrimonio Bevel.

Comentario: empiezo diciendo que Fortuna es una novela que atrapa. Está bien escrita, y bien documentada sobre los entresijos del capitalismo financiero. Además finaliza de una forma suave, delicada, casi como una pieza musical, con una sensibilidad especial.

En la primera parte hace un excelente análisis filosófico del dinero como fantasía: “El dinero es una mercancía fantástica. Una fantasía. Ni lo puedes comer ni te abriga, pero representa toda la comida y toda la ropa del mundo. Por eso es una ficción. Y eso mismo lo convierte en el patrón con el que valoramos todas las mercancías. ¿Qué comporta eso? Pues que el dinero se convierte en el bien de consumo universal. Pero recuerda: el dinero es una ficción; bienes de consumo en forma de pura fantasía, ¿entiendes? Y eso es doblemente cierto en el caso del capital financiero. Las acciones, los valores, los bonos. ¿Crees que alguna de las cosas que compran y venden esos bandidos del otro lado del río representan algún valor real y concreto? No, para nada. Las acciones, los valores bursátiles y toda esa porquería no son más que promesas de un valor futuro. Así pues, si el dinero es una ficción, el capital financiero es la ficción de una ficción. Con eso comercian todos esos criminales: con ficciones”. 

“Pero si lo que venden son ficciones, ¿cómo pueden ser criminales? Se supone que las ficciones son inofensivas, ¿no?

Era la clase de objeción que yo le planteaba solo para enfadarlo. Podía incluso rematarla con una pregunta retórica condescendiente. Ves la contradicción, ¿no?

¿Inofensiva, la ficción? Mira la religión. ¿Inofensiva, la ficción? Mira a las masas oprimidas, satisfechas con la suerte que les ha tocado porque se han creído las mentiras que les imponen. La historia misma es una pura ficción; una ficción provista de ejército. ¿Y la realidad? La realidad es una ficción con presupuesto ilimitado. Nada más. ¿Y cómo se financia la realidad? Pues con otra ficción: el dinero. El dinero está en el centro de todo. Una ilusión que todos hemos acordado sostener. De forma unánime. Podemos discrepar en otros asuntos, como los credos o las afiliaciones políticas, pero todos estamos de acuerdo en la ficción del dinero y en que esa abstracción representa unas mercancías concretas.

Todas las mercancías. Míralo. Está todo en Marx. El dinero no es una sola cosa, nos dice. Es, potencialmente, todas las cosas. Y por esa razón no está conectado con nada.

Un momento. ¿En qué quedamos? ¿El dinero es todas las cosas o no es nada? Porque si...

Por eso —me decía medio gritando el dinero no dice nada de la gente que lo tiene. Nada. El dinero no dice nada de sus dueños. A diferencia de tener, no sé, talento, que sí define a una persona. La relación del dinero con el individuo es completamente accidental”. (...) “El dinero es, como dijo Marx, el dios de los bienes de consumo. Y esa –con la palma vuelta hacia arriba trazó un arco que abarcaba todo el downtown de Manhattan– es su ciudad santa”.

En un diálogo reciente con la agencia española EFE, Hernán Díaz aseguró que haber escrito un libro con el capitalismo, el poder y el dinero de fondo tuvo un efecto raro. “De golpe, me encuentro opinando sobre políticas monetarias y financieras y yo no soy economista, estoy en literaturas comparadas”, apuntó entre risas.

Para Marc Peig de ULAD “El mérito del autor consiste en, no únicamente que las diferentes narraciones se complementen y se contradigan, no sabiendo cuál de ellas es la verdadera, sino también en hacernos testigos de la importancia de poder implantar el relato deseado, de cómo el poder lucha también en la esfera de la pugna por vencer en la imposición de una historia a costa de los hechos, de las opiniones y, en ocasiones de la verdad. Este es el verdadero aporte del autor y el principal punto fuerte del relato”.

Para finalizar diré que Fortuna es un rompecabezas irresistible. Formado por cuatro libros que sirven para discernir entre las diferentes realidades que el autor nos brinda sobre un mismo tema: el poder de las grandes fortunas y su legado, no únicamente económico, sino también histórico a través del recuerdo, la memoria y la posible trascendencia.

BIBLIOGRAFÍA

Pepa Blanes, Hernán Díaz, el escritor americano que ha novelado el origen del capitalismo en 'Fortuna', Cadena Ser, 11/04/2023.

Hernán Díaz, Fortuna, Anagrama, Barcelona, 2024 (11ª edición).

Marc Peig, Hernán Díaz: Fortuna, ULAD, 03/07/2023.

Mariana Sánchez, Hernán Díaz: "El machismo no conoce límites, es omnipresente", El Periódico de España, 16/11/2023.

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