(G380) Restaurante Can Saia (Barcelona)
Restaurante Can Saia (Barcelona)
Tras la visita a los búnkeres del Carmelo, desde donde
se obtiene una de las panorámicas más reconocibles de Barcelona, descendimos en
dirección al Park Güell, actualmente con el acceso restringido y de pago.
Dejando a nuestra derecha el Cotolengo del padre Alegre, alcanzamos el barrio
de Gràcia, donde hicimos una parada gastronómica en Can Saia (Carrer del
Bruc, 157, 08037 Barcelona).
Can Saia es un restaurante de carácter familiar que
apuesta por una cocina tradicional catalana y española, con un recetario
reconocible y sin pretensiones contemporáneas. Se encuentra ubicado cerca del
Paseo de Sant Joan y relativamente próximo a La Pedrera. Su propuesta se basa
en producto de mercado y elaboraciones clásicas bien ejecutadas, algo cada vez
menos habitual en la restauración barcelonesa.
La carta ofrece una correcta variedad de platos, donde
se agradece la presencia de preparaciones tradicionales como los fideos a la
cazuela, los garbanzos con bacalao, el meloso de ternera, los callos con
chorizo o los arroces, que mantienen un nivel digno dentro de su planteamiento.
Optamos por compartir todos los platos. Iniciamos con
una ensaladilla de pulpo (foto),
correctamente ligada y de sabor equilibrado, aunque el pulpo, sin resultar
correoso, presentaba una textura algo firme, impropia de un producto que
debería aportar mayor melosidad al conjunto.
Continuamos con unas alcachofas con butifarra y
vieira (foto). Plato correcto en
ejecución, sin defectos reseñables, pero falto de profundidad y de un mayor
contraste que justificase plenamente la combinación de ingredientes.
El punto álgido de la comida llegó con la pelota
rellena de gambas y sepietas (foto),
una elaboración bien resuelta, sabrosa y con una textura muy lograda. Plato de
clara inspiración tradicional que destacó por equilibrio y contundencia,
resultando el más convincente del conjunto.
En el apartado dulce, una torrija caramelizada con
helado de crema catalana (foto),
de corte clásica, bien caramelizada, generosa y satisfactoria, pensada
claramente para compartir.
Para acompañar, tomamos agua mineral y un par de copas
de Hermanos
Lurton Cuesta de Oro (foto).
Monovarietal de verdejo de la D.O. Rueda. Criado sobre lías y con una breve
crianza de tres meses en barrica nueva de roble francés, muestra una nariz
compleja con notas de fruta madura, pera y matices herbáceos de heno seco. En
boca es sedoso, con buena untuosidad y una madera bien integrada, lejos de los
verdejos excesivamente amargos. Elección acertada.
Correcto el pan de cristal con tomate, así como
el pan artesano. El servicio fue atento y profesional durante toda la
comida. Como punto negativo, el local resulta demasiado reducido y ruidoso, lo
que penaliza la experiencia y dificulta una estancia relajada.
Precio a la carta:
entre 45 y 60 € por persona, según apetito, sin cafés.
Fecha de la visita:
30 de enero de 2026.
PUNTUACIÓN: 6,5

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