(L484) Retrato de una Dama (1881)
![]() |
Lady Agnew de Lochnaw - John Singer Sargent (1892) |
Henry James, Retrato de una Dama (1881)
El escritor nacido en Norteamérica
Henry James (1846-1916)
se asentó en Londres, nacionalizándose inglés. Es allí donde redactó la parte
más importante de su obra. No soy fan de sus novelas largas, como la que os
traigo hoy. Creo que donde nos ha dejado su mejor literatura es en las “short novels” que escribió, como por
ejemplo Daisy Miller (1879); Los papeles de Aspern (1888) y Otra vuelta de tuerca (1898).
Argumento: en
la deliciosa hora del té, un hombre mayor y dos jóvenes están en una residencia
junto al Támesis a cuarenta millas de Londres. Es una casa con historia
edificada bajo Eduardo VI y comprada por un banquero americano que lleva
treinta años en Inglaterra y que “concluidas sus andanzas, “estaba dándose el
descanso que precede al gran descanso”. Uno de los jóvenes es lord Warburton de unos treinta y cinco
años. El otro de rostro feo y enfermizo es el hijo del anciano americano.
Hablan sobre el aburrimiento. El anciano, Daniel
Touchett, acusa a los jóvenes de ser demasiado indolentes y demasiado
ricos. Le aconseja a lord Warburton que se busque una mujer buena y se case con
ella. El señor Touchett está esperando la vuelta de su esposa de un viaje a América.
En un telegrama le ha dicho que vuelve en compañía de una sobrina suya
huérfana.
Los tres hombres observan
a una joven vestida de negro que se acerca a la casa. Ralph Touchett, el joven enfermizo, la encuentra inesperadamente
guapa. Se trata de la señorita Isabel
Archer. Las dos mujeres han llegado inesperadamente. Lydia Touchett, la esposa del señor Touchett, se ha ido
directamente a su habitación sin ver a nadie, y eso que llevaba casi un año
fuera. Isabel es una joven de mucho carácter en la que se junta la inteligencia
y la emoción.
La señora Touchett era
una persona de muchas rarezas, “podía hacer el bien, pero no agradaba nunca”.
En un estadio temprano de su vida en común dio por hecho que “jamás desearía lo
mismo en el mismo momento” que su marido por lo que decidió irse a vivir a
Florencia pues Londres le desagradaba y no gustaba del estilo de vida de los
ingleses. Por otra parte “era una mujer entrada en años, vulgar de cara y
privada de encantos así como de elegancia sobresaliente”. Solía venir una vez
al año a pasar un mes junto a su esposo.
Isabel es la menor de
tres hermanas. Lilian (la práctica), casada con un abogado de Nueva Yord. Edith
(la belleza) se había casado con un oficial del cuerpo de Ingenieros. Isabel
era la más intelectual. La historia nos lleva a la visita que les hizo su tía
Lydia a Albany y como esta queda gratamente impresionada con el carácter y la
inteligencia de la joven Isabel a quien decide tutelar.
Ralph Touchett está más apegado
a su padre a quien considera el más maternal mientras que a su madre la ve
paternal, incluso "gubernamental", según la jerga de la época. Su padre lo envío
a estudiar a América (Harvard) y luego en Inglaterra a Oxford. Pero antes de
destacar profesionalmente en ningún campo una afección pulmonar lo obligó a
dejar el trabajo y a cuidarse pasando largas temporadas en climas cálidos que
habitualmente reúnen a los tísicos.
Su madre ha citado a
Ralph en su habitación y éste le pregunta que pretende hacer con su prima
Isabel. En principio le dice que pasará unos meses en Gardeucourt, después la
llevará a París y le encargará ropa y a continuación la invitará a que pase con
ella el otoño en Florencia. Le enseñará cuatro países de Europa –dos se los
deja a su elección– y le dará la oportunidad de perfeccionar su francés. Ella
cree que la joven es un genio pero que no sabe de qué. Además su belleza e
inteligencia le dará lustre a una vieja como ella. Ralph le dice si no será del
coqueteo de lo que será un genio. La llegada de una amiga americana de Isabel, la señorita Stackpole, y de un
pretendiente americano de Isabel, Gaspar
Goodwood, y el súbito enamoramiento por parte de lord Warburton animaran la
acción.
Comentario:
al
igual que otras muchas novelas de James, transcurre principalmente en Europa,
particularmente en Inglaterra e Italia. Considerada generalmente como la obra
maestra de los primeros trabajos de Henry James, refleja su interés en las
diferencias entre el Nuevo y el Viejo Mundo. También trata otros temas como la
libertad personal, la responsabilidad, la traición y su concepto de sexualidad.
He estado pensando sobre
quien podría ser para mí el modelo que más se pareciera a Isabel Archer físicamente.
He buscado entre los cuadros del pintor americano John Singer Sargent,
retratista “oficial” de las damas y caballeros de buen gusto americanos y
europeos, y he dado con dos que podrían cumplir satisfactoriamente mi
imaginación. La primera Lady
Agnew of Lochnaw a quien pintó en 1892, es mi preferida; la
segunda, es Maud
Glen Coats duquesa de Wellington a quien Singer pintó el año
1906.
![]() |
Maud Glen Coats, Duquesa de Wellington - John Singer Sargent (1906) |
En cuanto a las diferencias entre el Nuevo Mundo y el Viejo
se llega a definir como la Democracia del pueblo frente a una sociedad clasista.
La portavoz de estas ideas es la señorita Henrieta Strackpole. Considera “muy
ruin el tono que adoptan los europeos frente a las mujeres”. (X, p. 104). Ralph
dice de la señorita Strackpole que es “demasiado directa” (X, 105). Que los
americanos “son simples frente a los complicados europeos” (XIII, p. 128). Además
Henrieta ve a los americanos como “libres, sanos y agradables” (XIII, p. 128)
frente a los europeos, "constreñidos, enfermos y desagradables". “Se me ha metido
el miedo de que (Isabel) se vaya a casar con uno de estos europeos nefastos, y
quiero impedirlo”. (XIII, p. 129). “Parece como si tuvieran ustedes un sinfín
de costumbres sin sentido, y ninguna que pueda ser de utilidad. Nosotros
estamos más adelantados, ciertamente”. (XV, p. 146). Otro ejemplo sería la
visita de Bantling a los Estados Unidos, “aquello le había abierto los ojos y
le había demostrado que Inglaterra no lo era todo” (XLVII, p. 447). O los
comentarios sobre las costumbres inglesas de la caza. (XLVII, p. 448).
La
sexualidad de la novela es la que entiende Henry James, un
ser prácticamente célibe. Aunque no hace mucho se ha descubierto una
correspondencia suya donde se vislumbra una homosexualidad reprimida. Un
erotismo esteticista muy poco carnal que aparece prácticamente oculto en toda
la novela. “Confío en que nunca llegues a ser groseramente sensual” (Cap. XX, p. 212) le dice la señorita Stackpole a su amiga
Isabel Archer. El narrador alude a la señorita Stackpole
y al señor Bantling como “aquellos célibes exploradores”. (Cap. XX, p. 213), es
decir una pareja completamente asexual. No asistimos a la seducción y conquista
del señor Osmond sobre la voluntad de Isabel, de repente se nos comunica que están
prometidos y luego casados, escatimándonos todo el cortejo. Pansy, la hija
adolescente del señor Osmond, se nos presenta como un ser angelical (sin deseos
sexuales) siempre bien dispuesta a hacer lo que su papá le dice; y eso que
sobrepasa ya la veintena.
Otros escritores ingleses
y franceses anteriores a James han estado más acertados en este campo de las
relaciones humanas. Recordemos a la hermana de Elisabeth Bennet, Lydia, quien
se fuga con un oficial en Orgullo y
prejuicio (1813) de Jane Austen. Ya no me atrevo a mencionar la procacidad y
el descaro de Las amistades peligrosas
(1782) de Choderlos de Laclos. Y es que a pesar del tupido velo que corre Henry
James sobre el deseo de sus personajes, los niños han seguido naciendo, afortunadamente.
El
carácter y la psicología de la protagonista. Encuentro a
Isabel Archer, destinada a todos los parabienes al inicio de la novela
(“aquella espontánea muchacha de Albany”, VII, p. 79), como un ser orgulloso
(“la realidad es que nada en el mundo te parece demasiado perfecto para ti”, le
dice su primo Ralph, XV, p. 153), presuntuoso (“Yo no quiero ser una oveja más
del rebaño, quiero escoger mi destino”, XVII, p. 165; “se rindió a la
satisfacción de haber rechazado a dos pretendientes ardorosos en quince días”,
XVII, p. 167), dado a la vanagloria (“Podemos afirmar sin más tardanza que
probablemente fuere Isabel muy proclive al pecado de vanagloria; a menudo
recorría con complacencia el campo de su carácter; tenía por costumbre dar por
sentado, sobre menguadas pruebas, que llevaba razón; se concedía ocasiones de
homenaje”. VI, p. 69) y que, finalmente, no deja de ser una mujer convencional,
incluso para los estándares de su época. Isabel quería comerse el mundo y
solamente se ha tomado un piscolabis de dudosa calidad.
En cuanto al personaje de
Osmond, el marido de Isabel, es un snob
espantoso e insoportable. Un artista y coleccionista de arte de medio pelo, con
las “sensibilidades de un diletante estéril” (XXXIV, p. 322). Carece de pasión,
le falta vitalidad. Utiliza lo intelectual como mero adorno de una vida vacua. Ralph
le dice a su prima Isabel “Yo creía que te casarías con un hombre de más
importancia”. (XXXIV, p. 321).
El crítico Cyril Connolly
nos dice que “La razón del fracaso de Henry James para llegar al público radica
en el cambio que habían experimentado los lectores y al que él no supo
adaptarse. El público lector se multiplicó y eligió una diversión que
requiriese menos esfuerzo; se inició la lucha entre la literatura y el
periodismo. El lenguaje de nuestro tiempo es periodístico y su secreto consiste
en escribir como la gente habla.”
El mismo Henry James nos
dice que “la debilidad de la historia entera está en que es demasiado
psicológica y se apoya poco en incidentes”. (p. 535).
BIBLIOGRAFÍA
AA.VV, Henry
James, el Maestro, Biblioteca pública Gerardo Diego, Madrid, s/f.
Cyrill Connolly, Obra Selecta, Editorial Lumen,
Barcelona, 2005.
Henry James, Retrato de una Dama, Emecé Editores, Barcelona, 1997.
Hola, Tomás:
ResponderEliminarMe ha encantado tu comentario. No le falta nada, hasta has buscado una similitud en algún cuadro de época. Te felicito.
Y me has despertado la curiosidad por el personaje de Lydia Touchett. Deseo leerla para conocer a esta esposa "tan especial", una ¿adelantada? a su época o una libertina, que vive 11 meses libre en Italia y uno se lo dedica a su marido. Me parece muy curioso.
Un abrazo.
Adelaida