(L691) La muerte del padre (2009)

Karl Ove Knausgård, La muerte del padre (2009)

Hace ya unos meses que traje al blog una entrevista a la que asistí para la presentación del último libro traducido al castellano de Karl Ove Knausgård (Oslo, 1968). Por lo que decidí leer alguno de sus libros y he empezado por el primer volumen, de los seis de que consta su autobiografía Mi lucha, titulado La muerte del padre (2009).

Argumento: la novela empieza con una disertación sobre como la vida abandona el cuerpo. ¿Por qué esas prisas para esconderlo? No queremos verlos.

“La vida es sencilla para el corazón: late mientras puede. Luego se para. Antes o después, algún día ese movimiento martilleante se para por sí mismo y la sangre empieza a correr hacia el punto más bajo del cuerpo, donde se concentra en una pequeña hoya, visible desde fuera como una zona oscura y blanda en la piel cada vez más blanca, a la vez que la temperatura baja, los miembros se endurecen y el intestino se vacía. Los cambios de las primeras horas ocurren tan lentamente y se realizan con tanta seguridad que recuerdan algo ritual, como si la vida capitulara según determinadas reglas, una especie de gentlemen's agreement por el que se rigen también los representantes de lo muerto, ya que siempre esperan a que la vida se haya retirado para iniciar la invasión del nuevo paisaje. Entonces, el cambio, es irrevocable. Nada puede ya detener a las enormes colonias de bacterias que empiezan a expandirse por el interior del cuerpo.

Si lo hubieran intentado tan sólo unas horas antes, se habrían encontrado con una gran resistencia, pero ahora todo está quieto en torno a ellas, y penetran cada vez más en lo húmedo y lo oscuro. Alcanzan los canales de Havers, las criptas de Lieberkühn, las islas de Langerhans. Alcanzan la cápsula de Bowman en los riñones, la columna de Clarke en la médula espinal, la sustancia negra en el mesencéfalo. Y alcanzan el corazón”.

Nos cuenta la rigidez y sequedad en el trato del padre hacia él y su hermano Ynge. Muy diferente de la madre. “La imagen que tengo de mi padre de aquella tarde de 1976 es, en otras palabras, doble: por un lado lo veo como lo veía entonces, con los ojos del chaval de ocho años, imprescindible y aterrador, por otra parte lo veo como a alguien de mi misma edad, a través de cuya vida sopla el tiempo, llevándose consigo pedazos de sentido cada vez más grandes”.

Cuando escribe esto han pasado más de treinta años. Estamos a 27 de febrero de 2008. “Yo, el que escribe esto, Karl Ove Knausgård, nací en diciembre de 1968, y por tanto tengo en este momento treinta y nueve años. Tengo tres hijos, Vanja, Heidi y John, y estoy casado en segundas nupcias con Linda Boström Knausgård. Los cuatro están durmiendo en habitaciones alrededor de mí en un piso de Malmò, donde llevamos viviendo año y medio. Exceptuando a los padres de algunos niños de la guardería de Vanja y Heidi, no conocemos a nadie aquí. Y no lo echamos de menos, por lo menos yo, pues no saco nada en claro de la vida social”.

Nos habla de sus tres hijos, sus temperamentos y las relaciones entre ellos. Sobre el trabajo que comporta y cómo irrumpen en tu vida. El desorden que provocan. Se siente muy lejos del ideal de familia. Cumple con sus obligaciones porque es su deber.

“Siempre he sentido una gran necesidad de estar solo, necesito amplias superficies de soledad, y cuando no logro tenerlas, como ha sido el caso los últimos cinco años, a veces la frustración llega a ser desesperada o agresiva. Y cuando lo que me ha mantenido en marcha durante toda mi vida de adulto, es decir, la ambición de llegar a escribir algo grande un día, resulta amenazado de esa manera, mi único pensamiento, que me roe como una rata, es que tengo que huir. La sensación de que el tiempo se me escapa de entre los dedos mientras hago... ¿qué? Friego suelos, lavo ropa, preparo comidas, friego cacharros, hago la compra, juego con los niños en el patio, los meto en casa y los desnudo, los baño, tiendo ropa, doblo prendas y las meto en el armario, ordeno, friego mesas, sillas, armarios. Es una lucha, y aunque no sea heroica, la libro contra una fuerza superior, porque por mucho que trabaje en casa, las habitaciones están llenas de desorden y suciedad, y los niños, que están siendo cuidados cada minuto de su tiempo despierto, son más rebeldes que ningún otro niño que yo haya visto, en ocasiones esto es una casa de locos, tal vez porque nunca conseguimos el equilibrio necesario entre distancia y cercanía, lo que es tanto más importante cuanto mayor es la personalidad implicada”.

Durante sus estudios de bachillerato sus padres se compran una casa de campo a veinte kilómetros de la ciudad de Kristiansand. La experiencia no resulta del todo satisfactoria y al final del curso sus padres acaban separándose.

En la segunda parte del libro nos traslada al año 2003. Karl lleva cinco años escribiendo un libro sobre su padre. Linda está esperando el primer hijo. Nos relata cómo murió su padre a quien apenas apreciaba.

Comentario: me esperaba mucho más de este autor. Tanta publicidad y tantos lectores escandinavos que quedaron fascinados con sus seis libros y a mí me ha parecido su escritura trivial, superficial y carente de interés. Creo que su éxito se debió, en parte, a su físico, y si no lo creéis mirad la fotografía.

Que nos hable de los granos que le salen en la cara o de cómo consiguen comprar alcohol para una fiesta con dieciséis años. Sus primeros escarceos amorosos en el instituto. Sus gustos musicales; la banda musical que forma con su amigo Jan Vidar, malísima; o la fiesta de fin de año en la que solo beben cervezas y ven la televisión; me parece que si todas estas "banalidades" no están escritas con talento se pueden hacer insufribles.

Su estilo es prolijo hasta la extenuación. Una parte de la crítica lo ha querido comparar con Marcel Proust, lo ha puesto por las nubes, en cambio yo lo encuentro falto de interés. Me tranquiliza un poco que en Francia haya pasado sin pena ni gloria. Acostumbrados como están a la autoficción de calidad y a la introspección, ‒como es el caso del último premio Nobel Annie Ernaux‒, la prosa de Knausgård deja bastante indiferente.

Cada uno de los seis libros tiene unas quinientas páginas así que como podéis adivinar no voy a leerme el resto. Si el primero no me ha entusiasmado ¿para qué seguir?

BIBLIOGRAFÍA

Anna Caballé, Knausgård…, no molestar, El País, 23/05/2016.

Karl Ove Knausgård, Mi lucha 1. La muerte del padre, Anagrama, Barcelona, 2016.

Jacobo Zanella, Ciento diez horas de lectura. Diario de lectura de los seis tomos de ‘Mi lucha’, de Karl Ove Knausgård (2017-2021), Contexto y Acción, 05/03/2021.

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