(L746) Historia de O (1954)

Pauline Réage, Historia de O (1954)

El pseudónimo de Pauline Réage esconde a la escritora francesa Dominique Aury, que también esconde a Anne Desclos (1907-1998) quien no pensaba publicar esta novela. Fue un ejercicio literario para atraer al escritor del prólogo, y entonces su amante, Paul Paulhan.

Argumento: Ella dice: «Haces mal en asombrarte. Considera mejor tu amor. Se horrorizaría si comprendiera durante un solo instante que soy mujer y que estoy viva. Y no es olvidando las fuentes ardientes de la sangre como vas a cegarlas.

Tus celos no te engañan. Es cierto que me haces feliz y más sana y mil veces más viva. Sin embargo, yo no puedo impedir que esta felicidad se vuelva inmediatamente contra ti. También la piedra canta más fuerte cuando la sangre está tranquila y el cuerpo, descansado. Prefiero que me mantengas en esta jaula, sin alimentarme casi, si te atreves.

Todo lo que me acerca a la enfermedad y la muerte me hace fiel. Y es únicamente en los momentos en que me haces sufrir cuando no corro peligro. No debiste aceptar ser un dios para mí, si los deberes de los dioses te dan miedo, y todo el mundo sabe que los dioses no son blandos. Ya me has visto llorar. Ahora tienes que tomarle el gusto a mis lágrimas. ¿Acaso mi cuello no está precioso cuando se hincha y tiembla a pesar mío con el grito que contengo? Es una gran verdad que debe cogerse un látigo cuando se viene a vernos. Y más de una necesitaría, incluso, el gato de nueve colas.»

En seguida, agrega: «¡Qué broma más tonta! Pero tú tampoco entiendes nada, ¿y si no te amase con locura, crees que iba a atreverme a hablar así y traicionar a mis semejantes?»

«Es mi imaginación, son mis sueños vagos lo que a cada instante te traicionan. Extenúame. Líbrame de estos sueños. Entrégame.

Adelántate para que no tenga ni siquiera el tiempo de imaginar que te soy infiel. (Porque la realidad, en todo caso, preocupa menos.) Pero procura antes marcarme con tu número. Si llevo la marca de tu fusta o de tus cadenas, o esos anillos en mis labios, que sea evidente para todos que te pertenezco. Mientras me golpeen o me violen de tu parte, tú serás mi único pensamiento, mi único deseo, mi única obsesión. Es lo que tú querías, supongo. Pues bien, te amo y es también lo que quiero yo.

Si de una vez por todas dejo de ser yo, si ni mi boca, ni mi vientre, ni mis senos me pertenecen, me convierto en una criatura de otro mundo en el que todo habrá cambiado de sentido. Tal vez llegue un día en que ya no sepa nada de mí. ¿Qué significa para mí el placer, qué significan las caricias de tantos hombres, enviados tuyos, a los que no distingo y que no puedo comparar contigo?»

Comentario: No he leído mucha literatura erótica sadomasoquista. No es un género que me apasione, quizá porque cuando eres joven no te llama especialmente la atención: te interesan otras cosas, alejadas de la sofisticación, del ritual y del dolor. Este tipo de literatura suele exigir una cierta madurez lectora y vital, una experiencia previa de los vínculos de poder que atraviesan las relaciones humanas.

Cuando se habla de erotismo extremo, resulta inevitable recordar Los 120 días de Sodoma (1785), del marqués de Sade, cuyo manuscrito no se publicó hasta 1904 de forma clandestina y no llegó al gran público hasta 1958, tras un largo litigio judicial. Más que una obra erótica, el texto de Sade es un experimento filosófico llevado al límite, donde la sexualidad sirve como instrumento para explorar el mal, la crueldad y la absoluta negación de cualquier principio moral. De esta obra tenemos la cruda y maldita adaptación cinematográfica de Pier Paolo Pasolini de 1975, que traslada el sadismo al contexto del fascismo, subrayando así su dimensión política.

También es imprescindible mencionar La Venus de las pieles (1870), de Leopold von Sacher-Masoch, obra fundacional del masoquismo moderno y origen del término sadomasoquismo. A diferencia de Sade, Sacher-Masoch construye un universo en el que el sometimiento es deseado, pactado y revestido de una estética refinada, casi ceremonial. El placer no nace tanto del dolor físico como de la humillación, la espera y la entrega voluntaria.

La obra que comento hoy, Historia de O (1954), de Pauline Réage, se sitúa en una posición intermedia entre ambos extremos. Comparte con Sade la radicalidad de la experiencia y con Sacher-Masoch la lógica contractual de la sumisión, pero introduce un elemento decisivo: el amor. Escrita como una larga carta de entrega, la novela plantea la sumisión absoluta como prueba suprema de devoción amorosa. En este sentido, el libro dialoga también con una tradición literaria más amplia, la del amor como pérdida del yo, presente desde el amor cortés medieval hasta el romanticismo.

No es casual que Georges Bataille, teórico fundamental del erotismo, afirmara que toda experiencia erótica auténtica implica una transgresión de los límites del individuo. En Historia de O, esa transgresión se consuma mediante la anulación progresiva de la identidad de la protagonista, reducida a cuerpo, a signo de pertenencia. La famosa idea de que «la esclavitud es libertad» atraviesa toda la obra: la renuncia total al control propio se presenta paradójicamente como una forma de plenitud.

La dominación siempre ha encontrado en la sumisión su contrapunto perfecto. Si hay alguien dispuesto a mandar, siempre habrá alguien dispuesto a obedecer. Esta dialéctica, que ya Hegel formuló en su famosa relación amo-esclavo, encuentra en el erotismo un territorio privilegiado. La entrega total al amante es posible en ese estado de “enajenación mental” que llamamos enamoramiento. Bajo los efectos de esa potente droga se pueden hacer y padecer grandes barbaridades. Afortunadamente, este estado no suele darse más que una o dos veces en la vida; de lo contrario, no habría quien pudiera soportarlo sin quedar destruido.

Este tipo de literatura resulta especialmente interesante porque es una literatura de la transgresión: aquella que bordea los límites de lo que una sociedad ordenada puede permitir sin que las costumbres y la moral imperante salten por los aires. Michel Foucault ya señaló que la sexualidad es uno de los espacios donde el poder se ejerce y se cuestiona simultáneamente. Historia de O no estaba pensada para su publicación y, cuando lo fue, apareció bajo pseudónimo, como si su autora fuese consciente de que había cruzado una frontera peligrosa.

El libro supuso un gran escándalo en su momento. Obtuvo el premio literario Les Deux Magots y llegó a vender más de tres millones de ejemplares. Albert Camus llegó a decir que no podía haber sido escrito por una mujer, afirmación reveladora de los prejuicios de la época respecto al deseo femenino. No fue hasta una entrevista concedida a The New Yorker en 1994 cuando Dominique Aury (Anne Desclos), con ochenta y seis años, reveló su autoría, desmontando de golpe muchos de esos tópicos.

En el ámbito de la literatura española, Las edades de Lulú (1989), de Almudena Grandes, recoge parte de esta tradición y la adapta a un contexto contemporáneo. Aunque menos extrema que Historia de O, la novela comparte la exploración del deseo femenino, del sometimiento y de la pérdida de la inocencia, pero lo hace desde una óptica más psicológica y social, menos ritualizada.

Existe una versión cinematográfica francesa de Historia de O, dirigida por Just Jaeckin en 1975. Vista con los ojos de hoy, resulta una película insufrible, más cercana a la explotación erótica que a la complejidad del texto literario. Pertenece a la misma época que la exitosa Emmanuelle (1974) y sus prescindibles continuaciones, donde la transgresión acaba domesticada por el mercado.

En definitiva, Historia de O sigue siendo una obra incómoda, discutible y perturbadora, pero también una pieza clave para entender cómo la literatura ha abordado las relaciones entre deseo, poder y amor. Su valor no reside tanto en el escándalo que provocó como en las preguntas que plantea, preguntas que, pese al paso del tiempo, siguen sin tener respuestas sencillas.

BIBLIOGRAFÍA

Javier Blánquez, Historia de O, el placer sin moralina de una combatiente antinazi, El Mundo, 10/08/2023.

Carlos Castillo del Pino; Leopold Von Sacher-Masoch, Introducción al Masoquismo. La Venus de las pieles, Alianza Editorial, Madrid, 1973.

Gustavo A. Garduño Oropeza, La historia de O. Posibilidad estética amorosa, Revista La Colmena, [S.l.], n. 33, p. 42-55, México, oct. 2017. ISSN 2448-6302.

Just Jaeckin, Historia de O, Monogram Pictures, Francia, 1975. 100 minutos.

Carlos Manuel López, Pauline Réage (Dominique Aury): 'Historia de O', Diario de Cádiz, 22/05/2020.

Pauline Réage, Historia de O, Plaza & Janés, Barcelona, 1981.

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