(G331) L’Antic Molí (Ulldecona, Tarragona).
Restaurante l’Antic Molí (Ulldecona, Tarragona)
Una escapada de dos días
al Delta del Ebro para celebrar nuestro aniversario nos llevó a comer en L’Antic Molí, Carretera Ulldecona - La
Sènia, KM 10, 43550 Ulldecona, Tarragona. Se accede por el pueblo castellonense
de San Rafael del Río. Al cruzar al río La Sènia se llega a la barriada del
Castillo de Ulldecona.
Vicent
Guimerà lidera el proyecto Mans que busca la sostenibilidad
que nos conecta. Una alimentación que va al ritmo del territorio y que apuesta
por la agricultura regenerativa. Tiene una finca orgánica de unos 7.000 m2 para el
cultivo diverso de hortalizas que le permiten tener producción propia para su
restaurante. Los restos orgánicos se aprovechan para generar humus de lombriz
que abonará futuros cultivos.
Poseen gallinas camperas
que también participan en este empeño de economía circular y regenerativa. Así
mismo, colectivos desfavorecidos o con alguna discapacidad participan en estos
trabajos del huerto. El restaurante tiene una estrella Michelin y una estrella
verde por este compromiso medioambiental y social que he intentado explicar
brevemente.
El Menú degustación no nos acabó de convencer y decidimos probar a la carta. Como entrantes. Huevos, ajo tierno y brotes (foto). Muy delicado y minúsculo. Ostra del Delta, hinojo y vainilla (foto). Deliciosa. Acabamos con unas Ortigas de mar, jalapeño y limón (foto). Plato exquisito y microscópico que se mimetizó con el plato.
Seguimos con los
primeros. Gamba roja, escabeche de pollo y guindilla (foto). Una estupenda combinación de mar y montaña. Berenjenas, cangrejo y
aguacate (foto). Cangrejo americano (Por
lo visto nosotros también hemos participado en la regeneración del territorio,
eliminando especies invasoras). Muy rico.
Como platos principales.
Vieiras con beurre blanc, caviar,
almejas y brioche (foto). Deliciosas.
Rape, calabaza y pimienta de Jamaica (foto).
Acompañado con habas salteadas. Rico y aprovechado.
De postre Helados de
remolacha, tomillo e higuera (foto).
Muy conseguidos. Cebolla, limón y algarroba (foto).
Sabores no habituales en los postres que hicieron nuestras delicias.
Como bebidas agua Benassal de proximidad. Nace en
el balneario del mismo nombre en la provincia de Castellón. Un par de copas de
Cava para empezar los platos más ligeros de la comida. Se trata de un Juvé & Camps Milesimé Chardonnay 2018
(foto). Con una crianza mínima de 36
meses, este Cava ha sido elaborado con la uva blanca Chardonnay. Es más parecido
a un Champagne que a un Cava. De bonito color amarillo pajizo, con reflejos
dorados. Es aromático y complejo, con notas a frutos de hueso y flores blancas
con matices de pan ligeramente tostado y frutos secos. Destaca por su redondez,
buena acidez y fina burbuja muy bien integrada con un final elegante.
Para los platos
principales una Garnacha blanca. Ví
de Vila Porrera 2018 (foto).
De la bodega Cims de de Porrera. D.O. Priorat. Se trata de un coupage muy
curioso y diferente. Garnacha blanca, Picapoll, Macabeo y Pedro Ximénez que en
diferentes proporciones hacen de él un vino especial por su complejidad y por
un postgusto amontillado. Sabe a fruta blanca madura como manzana, pera y carne
de membrillo, recuerdos de hierbas aromáticas Envejece nueve meses en cubas de
hormigón y damajuanas de vidrio. Posteriormente lo dejan reposar en botella
tres o cuatro años.
El pan de dos variedades, pero tuvimos que elegir, así que nos decantamos por uno elaborado con Xeixa, (en
castellano Trigo Candeal) un cereal tierno, rústico, nacido en las Islas
Balears y que casi no ha sufrido modificaciones genéticas, lo que hace que sea
un cereal especial en proceso de recuperación. Muy rico. Sin aceites de
acompañamiento.
Para finalizar un café
solo y una Menta. Los entretenimientos interesantes: sándwich de patata, financiero,
montadito de limón, galleta de chocolate, queso. (Foto) Todo ello colocado encima de un mosaico de cerámica que representa un
mantón de Manila porque, curiosamente, en esta zona se baila la jota y no la sardana.
Comentar que las raciones fueron más bien escasas, y eso que yo no soy ni mucho menos “tripero”. Precio 100 euros por persona, bebidas y cafés incluidos. Fecha de la visita 29 de junio de 2024.
PUNTUACIÓN: 7,5
BIBLIOGRAFÍA
Lola Beltrán, Cuando el mejor desfile de mantones de Manila del mundo sucede en un pueblo catalán. El País, 07/09/2024. (Añadido con posterioridad).
Extraordinario. Muy sugerente.
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