(L736) Mi Patria A4 (2010)

Ana Blandiana, Mi Patria A4 (2010)

Poeta y escritora rumana. Ana Blandiana (Timisoara, 1942) ha empezado a ser conocida entre el público español y catalán gracias a la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024.

POEMAS

QUE DIFICIL ES ACARICIAR

¡QUÉ difícil es acariciar las plumas de un ángel!

Por muy cerca que esté, rehúye el roce;

Por miedo a que lo atrapes,

Da vueltas, regresa - su aleteo inaudible,

Es el único sonido que puede producir.

Ellos, los ángeles, no saben hablar,

No son adecuadas las palabras

Para su expresión,

Su mensaje mudo es la presencia.

Suelen acercarse

Para envolverte con su aura,

Pero enseguida se alejan, atemorizados por la intimidad,

Protectores, pero no familiares,

Dejan siempre una distancia por la que

Mis palabras se arrastran para alcanzarlos,

Sin saber si no son demasiado débiles para llegar a su oído.

¡El hándicap de la fe!:

No saber si te están escuchando, ni si escuchas.

De todos los sentidos sólo queda el sueño táctil

De acariciar, sin asustarlo, las plumas de un ángel...

 

IGLESIAS CERRADAS

IGLESIAS cerradas

Como casas cuyos propietarios se han marchado

Sin decir por cuanto tiempo, Y sin dejar dirección.

Alrededor de la ciudad,

Dan vueltas tranvías y bicicletas,

Bocinas, reclamos,

Los habitantes apresurados

Venden y compran, venden y compran,

Comen de pie,

Y, de vez en cuando, cansados, Se sientan a tomar café

En una terraza

Próxima a una catedral del siglo XI,

A la que miran sin ver,

Puesto que hablan por teléfono

Y no preguntan

Quién es aquel que ha vivido

Alguna vez en

Una casa tan grande.

 

EN LAS COLINAS

EN las colinas, el alma

Recobra su aliento,

Lo verde le sienta bien,

Se revuelca en el pasto reciente

Mitad hierba, mitad aroma,

Respira hondamente, inspira, espira,

La primavera pasa a través de ellas

Y la libera del miedo.

 

Boca arriba, en la alta pradera,

Miro las nubes deslizarse por el cielo

Al igual que el olor de heno pasa sobre las colinas,

Mis ojos y mi nariz

Descubren el misterio:

La dulce e incansable rotación en el caos

Que devana sobre el huso de los aires

Aromas y nubes.

 

Mientras, el alma

Se acostumbra a la tierra

Y respira profundamente.

 

SOBRE PATINES

ELLOS pasan patinando

Con los auriculares retumbando en sus oídos,

Y los ojos clavados en las pantallas,

Sin advertir que las hojas caen,

Que los pájaros se van,

Ellos pasan patinando,

Mientras que, por encima de ellos giran las estaciones

Las vidas,

Los años y los siglos,

Sin entender qué es lo que pasa.

Ellos pasan sobre patines,

Por entre las sombras de la realidad

Que creen que existen

Y entre personajes que piensan que son hombres,

Mecanismos creados por otros mecanismos

A su imagen y semejanza,

Mientras, Dios desciende entre ellos

Y aprende a patinar

Para poder salvarlos.

 

SEMILLAS DE PIEDRA

Si, tal como dice San Agustín,

El Mal no es más que ausencia del Bien

Y la muerte ausencia de vida,

En esta tierra baldía

Nosotros somos malos,

Y estamos muertos,

Y ni siquiera nos damos cuenta

Puesto que no sabemos qué es ser

Bueno

O qué es estar

Vivo,

Así como las semillas de piedra de la arena

No saben lo que es germinar.

 

ORACIÓN

DIOS de las libélulas, de las mariposas nocturnas,

De las alondras y de las lechuzas,

Dios de las lombrices, de los escorpiones,

De las cucarachas de la cocina,

Dios que a cada uno has enseñado algo distinto

Y que sabes de antemano todo lo que le pasará a cada uno,

Me gustaría saber qué has sentido

Cuando has establecido las proporciones

De los venenos, colores y perfumes,

Cuando en un pico pusiste el canto

Y en otro el cacareo,

En un alma el crimen y en otra el éxtasis,

Daría cualquier cosa por saber

Si tuviste remordimientos

Porque a unos los hiciste víctimas y a otros verdugos,

Igual de culpable ante todos

Porque a todos los has puesto ante hechos consumados.

Dios de la culpa por haber decidido a solas

La proporción entre el bien y el mal,

La balanza mantenida en equilibrio con dificultad

Sobre el cuerpo ensangrentado

De tu hijo que no se parece a ti.

 

Comentario: Hablaba Ana Ajmátova de la función del poeta como testigo de la historia y de la fuerza de la palabra poética para superar las injusticias, el sufrimiento y la impotencia frente a las arbitrariedades del poder. Los poetas son necesarios como testigos que exploran los “agujeros negros de la historia” y revelan aquellas verdades prohibidas que las autoridades intentan borrar de la memoria colectiva, pero sin cuyo conocimiento la vida no podría continuar con normalidad.

Este es, precisamente, el caso de Ana Blandiana, una de esas escritoras que concibieron la escritura como testimonio de su tiempo y la literatura como forma de resistencia frente al “terror de la historia”. Blandiana encarna el mito de la resistencia espiritual ante el rigor implacable de la maquinaria del Estado totalitario, y fue una valiente opositora a la dictadura de Ceauşescu, pagando por ello con la censura y el silencio impuesto.

Su poesía, de carácter onírico y visionario, se fundamenta en la concepción de la existencia como misterio. Entre sus temas recurrentes destacan la nostalgia de un paraíso perdido, la imposibilidad de alcanzar la perfección, la idea de frontera, la responsabilidad asumida y la relación del yo con el creador de los espejos del mundo —ese Dios oculto y silencioso que parece haberse retirado de la historia—.

Para Blandiana, la creación artística vence lo efímero y lo transitorio. Su obra medita sobre cuestiones esenciales como la fragilidad del ser, las limitaciones de la condición humana, la sanción inexorable del tiempo y la correspondencia entre la vida y la muerte en los ritmos del universo. El arte aparece, así como una forma de salvación frente a la degradación humana.

En su poesía se percibe también una honda preocupación ecológica por la fragilidad de la naturaleza y una sentida reverencia ante el otro, ya sea animal, árbol o piedra. Dios parece ausente del mundo moderno, donde el progreso redefine el origen de la vida como la mera proliferación de mecanismos. A pesar del panorama desolador de la modernidad, Blandiana afirma su fe en la existencia de la belleza, la nobleza y la bondad. Su poética se asienta en un profundo sentimiento trágico de la existencia y concibe la poesía como una forma de plegaria.

Esta concepción queda expresada con claridad en su ensayo La poesía entre el silencio y el pecado, donde afirma:

«El ideal de la poesía consiste en expresar lo menos posible para sugerir mucho más. Y no decir nada para sobreentenderlo todo es la apoteosis del camino. Allí donde no se dice nada se puede sugerir todo (...), puesto que el silencio contiene dentro de sí la poesía, de la misma manera que el color blanco sintetiza todos los demás colores. La poesía no tiene que brillar sino iluminar».

Y añade: «Sueño con una poesía simple, límpida y tan transparente que insinúe la sospecha de que ni siquiera existe. Una poesía en la que las palabras se unan obedeciendo órdenes misteriosas, no leyes inflexibles. Sueño con la melodía fluida de los sonidos, con el ritmo que marca la música sin el cálculo forzado de la métrica. Temo a la rima implacable, la que cae con aplomo como una espada al final de cada verso; me encanta la rima irregular que se asoma de improviso a lo lejos y que reaviva algún significado olvidado como si fuera un amor antiguo».

Además de su obra poética, Ana Blandiana es autora de relatos fantásticos que ofrecen una crónica simbólica de la historia de Rumanía en la segunda mitad del siglo XX. Estos textos se inscriben en la tradición de lo fantástico de autores como Poe, Hoffmann o Kafka. En palabras de la propia Blandiana: «Lo fantástico no se opone a lo real, sino que constituye solo su representación más llena de significados, ya que, a fin de cuentas, imaginar significa recordar».

En Mi patria A4, esta ética de la memoria y del testimonio alcanza una formulación especialmente lúcida: la patria ya no es un territorio ni una bandera, sino un espacio frágil, portátil, hecho de palabras, conciencia y responsabilidad moral. Frente al olvido impuesto, la poesía se convierte en el último lugar habitable de la verdad.

BIBLIOGRAFÍA

Begoña Alonso, Los 4 mejores libros de Ana Blandiana, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, Revista Elle, 23/05/2024.

Ana Blandiana, Mi Patria A4, Editorial Pre-textos, Valencia, 2014. (Hay una excelente traducción al catalán en la editorial Eumo que por desgracia está descatalogado).

Paula Cotorro, Ana Blandiana, la escritora contra el comunismo rumano, Princesa de Asturias de las Letras, El Confidencial, 23/05/2024.

Iván López Casanova, Pensadoras para el siglo XXI. Amar, comprender y transformar el tiempo presente. Cicely Saunders - Dorothy Day - Etty Hillesum - Teresa de Calcuta - Ana Blandiana, Editorial Rialp, Madrid, 2017.

Comentarios

  1. Que ben triats els poemes. Una gran poeta que ens parla d'allò que és essencial.
    Beatriu

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