(G376) Restaurante Contraban (Barcelona).
Restaurante Contraban (Barcelona)
En un callejón perdido de
ciutat vella se encuentra el Hotel
Wittmer, justo enfrente del histórico restaurante Agut, y dentro del mismo encontramos
su propuesta gastronómica, Contraban,
Carrer de Riudarenes, 7, Ciutat Vella, 08002 Barcelona.
Al frente de la cocina
está el chef hispano-francés Alain Guiard
quien había sido socio de Marc Martín en La
Mundana. La carta, relativamente corta, como debe ser, se divide en
curiosos y atípicos apartados (Impaciencia, Libertad, En blanco, Excitación
creativa, Frustración, Sorpresa, Nostalgia, Dulce satisfacción).
Empezamos con unas
croquetas de pato con salsa
hoisin (foto). Muy ricas. Les
siguieron unos buñuelos de bacalao (foto).
Con bacalao de verdad. Y para mí una Ostra Normandía nº 2 con yuzu
y perlas de guindilla (foto).
Convincente.
Los segundos que también
compartimos, puesto que su cocina está pensada para ello, fueron: Ventresca de
atún, salsa ponzu y
encurtidos (foto). Curiosa cuanto
menos. Canelón de “rustido” con trompetas de la muerte y salsa de ceps (foto). Junto a las croquetas de pato, lo
mejor de la comida.
Llegamos a los postres. Compartimos
un Cremoso de chocolate en texturas y aceite de oliva (foto). Bueno sin más.
Para beber agua y un par
de copas de una garnacha blanca. Herencia
Altès 2024 (foto). Se trata
de una garnacha blanca de la Terra Alta. Es un vino elaborado por Herència
Altés, una pequeña bodega situada en el pueblo de Batea dirigida por Núria
Altés. En boca, sorprende su frescura y su acidez vibrante, que aportan un
equilibrio muy elegante. Es un vino ligero y aromático que invita a disfrutar por
su perfil aromático y su carácter vivaz. Se le nota un punto herbáceo final,
como a romero, interesante.
La música estaba tan
flojita que solamente pude distinguir London Black Movement
(Charles Leiv Remix) (2021). Una curiosa pieza instrumental que me recuerda
a la música funky de los años setenta y ochenta.
La comida se desarrolló
sin pan. Estábamos prácticamente solos en este coqueto y bonito restaurante con
vistas a una terraza con un magnífico jardín vertical. De su cocina he de decir
que me esperaba algo más. Precio a la carta 50 euros por comensal, sin cafés. Fecha
de la visita 17 de diciembre de 2025.
PUNTUACIÓN: 6,5

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