(G393) Garum, conserves i vins (Barcelona).
Garum,
conserves i vins (Barcelona)
Una de las últimas escapadas antes de mi jubilación
nos llevó a Garum, Conserves i Vins,
en la calle Vilarós, junto al Mercat de Sant Gervasi, en pleno Putxet. Al
frente está Ricard Torres, con larga experiencia en grupos de restauración; no
en vano pasó diecisiete años en Grupo Tragaluz.
Donde antes hubo un garaje, hoy funciona este
restaurante de cocina catalana, abierto a finales de 2024, que se mueve con
soltura entre el bar de vinos —unas 200 referencias a precio de tienda, con un
pequeño suplemento por descorche— y una cocina de platillos bien entendida.
Iniciamos el picoteo con una ensaladilla rusa (foto), francamente lograda. Le
siguieron unas croquetas de fricandó (foto),
buenas y bien resueltas.
Después llegaron unas ostras de Normandía número 3 al
natural (foto), de buen nivel, y unos
buñuelos de bacalao (foto), donde el
pescado, bien desmigado, tenía una presencia muy apreciable.
Como plato principal, por llamarlo de alguna manera,
tomamos un rape a la romana con patatas y alioli de lima (foto), convincente y con empaque.
A los postres llegamos ya bastante justos, así que
optamos por compartir un Xuixo de Girona con chocolate caliente (foto). Fue un final excelente, de esos
que dejan una sensación grata y redondean una comida que ya venía bien
encaminada.
El pan de coca con tomate, correcto. El servicio fue
eficiente y atento; la mayoría del personal era argentino. Y lo cierto es que,
sin la inmigración, la hostelería —y buena parte del comercio— lo tendría hoy
bastante más complicado.
Para beber, optamos por agua mineral y una copa de
Turia, una de mis cervezas favoritas. La Turia Märzen (foto), tostada y de color ámbar,
mantiene un perfil equilibrado, con notas cítricas y recuerdos maltosos que
acompañan muy bien la cocina mediterránea. Fundada en 1935, la marca pertenece
hoy a Damm y se elabora en Murcia.
Los comensales prefirieron la terraza exterior, pero
tanto polen me disuadió y comimos en su amplio y tranquilo interior. La música de
los ochenta fue de lo más clásico. (I Just) Died in Your Arms (1986) de Cutting Crew. I Want to Break Free
(1984) de Queen. The Lady in Red (1986)
de Chris de Burgh. A White Shade of Pale
(1967) de Procol Harum. Finalizando con Stand By Me (1962) de
Ben E. King.
Precio a la carta: 30-35 € por persona, sin
cafés.
Fecha de la visita: 30 de abril de 2026.
PUNTUACIÓN: 6,5
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