(G388) El Sagarra del Raval (Barcelona).

El Sagarra del Raval (Barcelona)

Cerrado por la pandemia y sin visos de retomar el vuelo, El Sagarra, Xucla, 9, Ciutat Vella, Barcelona, fue una institución del barrio desde que abrió en los años 70, funcionando durante décadas como un refugio de cocina catalana tradicional a precios populares para los vecinos. Cerró sus puertas en 2020, durante la pandemia. Ha sido reflotado el pasado año por el Grup Confiteria, volviendo al formato de cocina informal que un día lo caracterizó.

El lugar es privilegiado, en pleno cogollo de Barcelona, calle Xuclà esquina con Pintor Fortuny. En esta pequeña plaza dels Gats se dan cita un buen número de locales de comida para turistas. Comimos dentro porque en la terraza había toda clase de músicos, saltimbanquis y demás gente callejera que efectuaba sus números para pasar posteriormente el sombrero, lo que hubiera hecho poco agradable la estancia.

Espacio de tendencia retro, que tanto gusta y está de moda en Barcelona, con mesas pequeñas para aprovechar el espacio. La carta se divide en cuatro apartados ‒montaditos, tapas clásicas, platillos y charcutería (para arrancar siempre ofrecen al cliente la longaniza de Cal Rovira)‒; lo que permite abarcar una clientela variada y facilita el picoteo informal.

Iniciamos el picoteo con una Ensaladilla rusa clásica (foto). Muy rica. Le siguió unas croquetas de jamón (foto). Buenas, aunque sin especial personalidad.


Como platos más contundentes un Salteado de alcachofas con gambas y calamares (foto). Buena combinación, bien resuelta en conjunto. Terminamos con una Chistorra del Sagarra con yema (foto). Apetitosa, hice la foto cuando ya nos habíamos comido la mitad. ;-)


De postre una Tarta fina de manzana flambeada con helado de vainilla (foto). Este postre casi nunca falla, y aquí cumple sobradamente.

Para beber, optamos por agua mineral y un par de copas de Cerveza Turia, una tostada valenciana bien equilibrada entre lúpulo y la malta tostada, que acompaña perfectamente este tipo de cocina. El tapeo liga mejor con cerveza que con vino por lo que casi nunca pedimos este último.

La música ambiental apenas la pude percibir pues el ruido de niños y turistas no me dejó. En uno de los escasos momentos de silencio distinguí Oh mamy blue (1971) de Pop Tops.

Para finalizar diré que la comida la acompañamos con un buen pan con tomate. Como valoración final comento que la cocina fue lenta hasta la desesperación, lo que es una lástima porque la comida es buena. La demora empañó claramente la experiencia. Tanto fue así que el camarero que nos sirvió nos invitó a dos platos, lo que es de agradecer. No suele ocurrir casi nunca que los restaurantes asuman la responsabilidad de ofrecer un buen servicio.

Precio a la carta: 25 € por persona, sin cafés.

Fecha de la visita: 7 de abril de 2026.

PUNTUACIÓN: 6,5

BIBLIOGRAFÍA

Yaiza Sainz, Vuelve el Sagarra, el bar de Pintor Fortuny que conquistaba a los vecinos del Raval y cerró por la pandemia, La Vanguardia, 02/12/2025.

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